El fuerte cruce entre Otamendi y Vinícius, con un picante gesto del argentino: "Está hablando mucho"
Nicolás Otamendi y Vinicius Jr jugaron un partido aparte en el Bernabéu y una de las situaciones más tensas se dio cuando el argentino le hizo un picante gesto.
Tal como había sucedido en Portugal, Otamendi y Vinicius jugaron un duelo aparte en el Bernabéu.
EFELuego del escándalo entre Vinicius y Gianluca Prestianni, el Real Madrid y el Benfica se volvieron a ver las caras en el Santiago Bernabéu por la revancha de los 16vos de final de la Champions League. En la ida, el Merengue triunfó por 1-0 gracias a un golazo del brasileño y en la vuelta hizo lo propio al imponerse por 2-1 con tantos de Vini y Tchouaméni mientras que Rafa Silva había puesto en ventaja a las Águilas.
Por su parte, el exfutbolista del Flamengo tuvo un encuentro más que especial con Nicolás Otamendi. En el encuentro de ida en Lisboa, ambos habían tenidos varios idas y vueltas, siendo el más destacado cuando el argentino le muestra el tatuaje de la Copa del Mundo al brasileño.
Te Podría Interesar
Apenas corrían seis minutos de la primera mitad cuando el brasileño se filtró con decisión en el área rival y encendió las alarmas. En una acción al límite, Otamendi se lanzó a tiempo y logró desactivar el avance con lo justo. Vinicius pidió penal por un supuesto contacto, levantó los brazos y reclamó con vehemencia, pero el árbitro dejó seguir. Desde la cabina, el VAR tampoco consideró necesario intervenir. La jugada se diluyó entre las protestas del 7 del Merengue y el murmullo del estadio.
El fuerte cruce entre Otamendi y Vinícius, con un picante gesto del argentino
Minutos más tarde, en medio de un tiro de esquina y con el clima todavía caliente, la tensión sumó un nuevo capítulo. El argentino se acercó al árbitro y, con Vinicius a su lado, lanzó la queja sin filtro: “Está hablando mucho, está hablando mucho”. La escena reflejó el cruce verbal que comenzaba a ganar protagonismo en un partido cada vez más friccionado.
¿El próximo cruce entre ambos? No tardó en llegar. A los seis minutos del segundo tiempo, el campeón del mundo salió con fiereza a cerrar a Vinicius y lo frenó con un topetazo que no pasó inadvertido. El duelo ya era personal. En la acción siguiente, todavía con las pulsaciones al límite, el zaguero fue con todo sobre Tchouaméni y el árbitro no dudó: tarjeta amarilla.
Pero la historia tendría un giro más. A los 35’, el ex Flamengo sacó a relucir toda su potencia en una corrida memorable: dejó atrás la marca, superó la resistencia de Otamendi —que no logró interceptarlo— y definió con categoría para estampar el 2-1 parcial. Un gol determinante para sellar la clasificación del Real Madrid a los octavos de final y sentenciar la despedida del Benfica de la Orejona.

