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"Efecto Mundial 2026" en las canchas amateurs: las advertencias de un experto para no terminar en la guardia

El espíritu del Mundial 2026 reactiva las ganas de volver a jugar, pero el cuerpo suele pasar factura. Cuáles son las lesiones más comunes, el rol clave de los analgésicos y el mito del "si duele, sirve".

El entusiasmo por el Mundial 2026 puede terminar en lesión.

El entusiasmo por el Mundial 2026 puede terminar en lesión.

La fiebre del Mundial 2026 no solo se vive frente a la pantalla; se traslada de inmediato a las canchas de fútbol 5. Inspirados por las jugadas de elite, miles de argentinos sienten el impulso de ponerse los botines y volver al ruedo de golpe. Sin embargo, lo que empieza como una fiesta puede terminar en el consultorio médico si no se toman ciertos recaudos.

"La gente quiere salir a jugar desenfrenadamente como un jugador de elite, pero el cuerpo no está preparado. Se le pone una exigencia atroz que genera una inflamación y dolor generalizado, principalmente en las piernas, en las primeras 24 o 48 horas", advierte el Dr. Martín Lanteri (M.N. 143.431), médico especialista en clínica médica, deportología y medicina del dolor.

Según el experto, aunque la molestia generalizada suele resolverse en 72 horas, la falta de ritmo y el mal estado físico multiplican los riesgos de sufrir lesiones más graves:

  • Esguinces de tobillo (una de las consultas más frecuentes en fútbol).
  • Distensiones ligamentarias en la rodilla o rotura de meniscos.
  • Dolores lumbares, que representan cerca del 30% de los casos en jugadores de mayor edad.
  • El impacto extra de las superficies: la gran mayoría juega en césped sintético, una superficie sumamente dura que pasa factura a las articulaciones.

Aliados contra el dolor: el rol del ibuprofeno y el paracetamol

Uno de los puntos que destacó Lanteri es el uso de analgésicos. El médico afirmó que, para dolores agudos relacionados con el esfuerzo físico, el ibuprofeno es uno de los medicamentos más eficaces y utilizados.

“Los analgésicos más comunes y de gran eficacia son los antiinflamatorios, como el ibuprofeno. Con las dosis habituales, muchas veces una o dos tomas son suficientes para resolver el cuadro”, explicó.

También aclaró una confusión frecuente: el paracetamol no pertenece al mismo grupo de antiinflamatorios y se considera un analgésico más leve, que suele utilizarse para potenciar el efecto de otros medicamentos, pero no reemplaza necesariamente al ibuprofeno cuando hay inflamación asociada al esfuerzo físico.

¿Cuándo el dolor deja de ser "normal" y pasa a ser una alerta?

Lanteri establece tres límites claros para encender las alarmas y consultar a un médico:

  • Si el dolor persiste después de las 72 horas del esfuerzo.
  • Si la molestia no disminuye ni desaparece tras haber tomado el analgésico.
  • Si la lesión se acompaña de edema (hinchazón), enrojecimiento o un hematoma (signo de ruptura de fibras musculares).

"Si duele, ¿sirve?": el mito del entrenamiento

Existe la creencia arraigada de que si no hay dolor al día siguiente, el entrenamiento no funcionó. Para el deportólogo, esto es falso: "No necesariamente. El dolor aparece si hubo un aumento de intensidad o carga que rompe fibras, pero no significa que si no te duele no hayas entrenado bien o no sirva".

Además, Lanteri invita a repensar el objetivo: "La mayoría hace ejercicio por calidad de vida, no para alto rendimiento. El alto rendimiento ya no habla de salud. Si el plan se adecúa a la condición física del paciente, no tiene por qué sentir ese dolor".

Los errores más comunes y las 4 reglas de oro

Para el especialista, los errores más habituales de quienes practican deportes recreativos son no calentar antes de entrar a la cancha (lo que prevendría casi el 100% de las lesiones musculares) y no olvidarse de que el cuerpo ya no responde igual que en la adolescencia.

Sin importar la edad -ya que "no hay límite de edad para entrenar, el límite se lo pone uno", afirma Lanteri-, existen cuatro pilares básicos que los deportistas amateurs suelen pasar por alto:

  • Calentamiento previo: llegar un rato antes para elevar la frecuencia cardíaca y mejorar la perfusión sanguínea en los músculos.
  • Hidratación: antes, durante y después de la práctica.
  • Descanso correcto: dormir estrictamente entre 6 y 8 horas.
  • Alimentación proteica: priorizar el consumo de proteínas (de cualquier origen) para la recuperación muscular, adaptando los carbohidratos y grasas según los objetivos personales.

Mientras el Mundial 2026 vuelve a poner al fútbol en el centro de la escena, los especialistas recuerdan que no hace falta jugar como un profesional para disfrutar del deporte. La clave está en retomar la actividad de manera progresiva, respetar los tiempos de recuperación y escuchar las señales del cuerpo. Porque la mejor jugada no es llegar al límite, sino poder seguir entrando a la cancha semana tras semana.