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De Mendoza a Kansas: el hincha que eligió vestirse de San Martín para alentar a la Selección

Mientras miles de argentinos llegaron con camisetas albicelestes, un mendocino decidió representar al Padre de la Patria en el Mundial y se convirtió en una de las historias más singulares de la Copa.


En los Mundiales abundan las camisetas.

Las de Messi. Las de Maradona. Las nuevas, las viejas, las originales y las heredadas. Hay banderas gigantes, bombos, gorros imposibles y disfraces que buscan un lugar en las cámaras de televisión.

Pero entre tanta celeste y blanca, apareció un mendocino vestido de José de San Martín.

Y entonces la historia dejó de ser una historia de fútbol.

Porque los Mundiales también son eso. Personas que recorren miles de kilómetros para llevar algo más que una camiseta. Para mostrar quiénes son y de dónde vienen.

Mientras la Selección Argentina comenzaba su camino en Estados Unidos, un mendocino eligió presentarse ante el mundo vestido como el Libertador.

No fue una ocurrencia improvisada.

Fue una declaración de principios.

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El personaje más "guapo" de nuestra historia

Cuando le preguntaron por qué había elegido representar a San Martín, la respuesta fue tan simple como contundente.

Porque considera que es el personaje más valiente que dio la historia argentina.

Y cuesta discutirlo.

En una Copa del Mundo donde abundan las referencias futboleras, él decidió recordar a un hombre que cruzó montañas cuando no existían caminos, que soñó con la libertad cuando parecía imposible y que convirtió una idea en una gesta continental.

Quizás por eso su figura llamó la atención de argentinos, estadounidenses y latinoamericanos que se acercaron para pedirle una foto.

No todos reconocían el uniforme.

Pero todos entendían que detrás de esa vestimenta había una historia.

Un mendocino entre miles

Hay algo profundamente mendocino en esta historia.

San Martín no es solamente un prócer en Mendoza. Es una presencia cotidiana.

Está en las escuelas, en los parques, en las plazas y en los relatos familiares. Está en las montañas que observan la ciudad y en la memoria colectiva de una provincia que aprendió a convivir con su legado.

Por eso tiene sentido que haya sido justamente un mendocino quien decidiera llevarlo al Mundial.

Como si entre Kansas y la Cordillera existiera un puente invisible.

Como si en medio del torneo más importante del planeta alguien quisiera recordar que la identidad argentina también se construye lejos de las canchas.

Emiliano Molina San Martin

El Mundial de las pequeñas historias

La Copa del Mundo suele contarse a través de los goles.

Pero cuando pasan los años, muchas veces sobreviven otras imágenes.

El abuelo que ahorró durante una década para viajar.

La familia que recorrió medio continente en una camioneta.

El hincha que convirtió una bandera en una promesa.

Y ahora también este mendocino que decidió cambiar una camiseta por un uniforme histórico.

Tal vez nunca aparezca en las estadísticas del torneo.

No levantará una copa ni convertirá un gol.

Pero mientras miles de personas buscan distinguirse entre la multitud, él encontró una forma distinta de representar a la Argentina.

No eligió un jugador.

Eligió una historia.

Y en un Mundial que recién comienza, eso también merece ser contado.