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Dario Franco lo vivió como un hincha más: del nervio a la euforia en una tarde que ilusiona al Lobo

Dario Franco vivió su debut con intensidad total: del nervio a la euforia en un triunfo que ilusiona y marca el inicio de una nueva etapa en Gimnasia.


El debut de Darío Franco en Gimnasia y Esgrima de Mendoza no fue uno más. Fue una montaña rusa de emociones que terminó con una sonrisa gigante y una victoria que puede marcar un antes y un después.

Franco vivió su debut como un hincha del Lobo

El 3 a 2 ante Vélez no solo dejó tres puntos: dejó imágenes que hablan por sí solas. En la secuencia capturada por Alf Ponce, se puede ver con claridad cómo el entrenador vivió cada instante del partido. Tensión, indicaciones constantes, gestos de preocupación… y finalmente, desahogo total.

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Franco lo jugó desde afuera como si estuviera adentro de la cancha.

Cada gol fue una explosión. Cada avance rival, un gesto de nerviosismo. El DT no se guardó nada en su estreno: caminó el área técnica, corrigió, alentó y sufrió. Mucho. Como todo el pueblo mensana.

Y cuando llegó el final, el desahogo fue completo. Porque no era solo una victoria. Era su debut. Era el inicio de un nuevo ciclo. Y era, sobre todo, una señal.

Gimnasia volvió a ganar. Y volvió a creer.

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El equipo mostró carácter, reacción y momentos de buen fútbol. Pero más allá de lo futbolístico, lo que se vio fue otra energía. Una conexión distinta entre el banco y los jugadores. Una idea que empieza a tomar forma.

Las fotos lo dicen todo: Franco pasó de la tensión a la euforia en cuestión de minutos. Y en ese recorrido emocional, se reflejó lo que vivió todo Gimnasia.

Porque el Lobo no solo ganó un partido.

Recuperó algo más importante: la ilusión.

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La palabra de Darío Franco tras el triunfazo del Lobo

Luego del 3 a 2 ante Vélez, el entrenador de Gimnasia analizó un partido que tuvo de todo y destacó la reacción de su equipo en un debut cargado de emociones.

Tuvimos unos primeros 15 o 20 minutos malos, con mucha contundencia y eficacia de Vélez… no nos podíamos asentar en el campo”, reconoció Franco sobre el arranque complicado del equipo.

Sin embargo, marcó el punto de quiebre: “A partir del minuto 20-25 el equipo empezó a funcionar, empezamos a elaborar juego y tuvimos situaciones muy claras”.

El DT no ocultó lo que pensó en el peor momento: “Si vos me preguntabas a los 15 minutos… te decía ‘estamos para el 0-4’ y no para terminar como terminó el partido”.

Para Franco, la clave estuvo en la mentalidad del plantel: “¿Por qué lo ganó el equipo? Porque siempre creyeron que podían ganarlo, porque dieron más de lo que tenían. El futbolista siempre tiene un plus para dar… tiene que dar más del 100%”.

También valoró el trabajo colectivo: “El premio es realmente meritorio para todos ellos”.

Y explicó una de las armas que terminó siendo decisiva: “La pelota parada la entrenamos ayer y no hay ningún secreto… el gran mérito es la pegada de Facundo Lencioni y el convencimiento de los jugadores”.