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Red Bull: otro piloto “devorado” por Verstappen y ¿un auto hecho a su medida?

Lawson es un nuevo reflejo de lo difícil que es conducir al lado del tetracampeón. Los casos de Ricciardo, Albon, Gasly y Pérez, la teoría de un auto “hecho para Max” y las razones de los fracasos.

Varios de ellos hoy son pilotos asentados en la Fórmula 1 y fuente de enormes alegrías para sus escuderías. Algunos han ganado carreras y pueden jactarse de formar parte de los experimentados de la parrilla. Sin embargo, cuando tuvieron que competir codo a codo con un extraterrestre como Max Verstappen, sufrieron las consecuencias de una lógica presión, de un auto incontrolable y de una vara interna increíblemente elevada. Liam Lawson es un piloto que se suma a ese grupo que conforman Daniel Ricciardo, Pierre Gasly, Alexander Albon y Sergio Pérez, envuelto en una pregunta cada vez más recurrente: ¿el auto de Red Bull está hecho para Max Verstappen?

Las voces fuertes de Red Bull (Chrstian Horner, Helmut Marko, Oliver Mintzlaff y el tailandés Chalerm Yoovidhya, el socio mayoritario) tomaron una decisión tan drástica como esperada: Liam Lawson regresará a Racing Bulls y su lugar lo tomará Yuki Tsunoda desde el próximo Gran Premio de Japón. Lo que es de común acuerdo es que el neozelandés rindió muy por debajo de lo esperado: no superó la Q1 en ninguna de sus tres clasificaciones, incluyendo la sprint del GP de China, y debió abandonar en la carrera Australia y fue 12º siete días después (y ayudado por tres descalificaciones; sino, 15º). Ahora, lo que no parece tan sencillo de responder es ¿por qué? Sobre todo, cuando sus resultados en RB fueron mejores y se reconoce un patrón que han sufrido otros pilotos talentosos.

Mad Max busca su quinto título mundial consecutivo. (Foto: archivo)

Padecieron el Red Bull: de Ricciardo a Pérez

Max Verstappen debutó en 2016 en Red Bull y tardó una carrera en demostrar que era un prodigio del automovilismo. Ganó en su debut, en el Gran Premio de España, a los 18 años y 226 días y se convirtió en el piloto más joven de la historia en obtener un triunfo en la Máxima. Desde entonces, el equipo austríaco notó que el neerlandés podría ser la piedra fundacional de una dinastía y comenzó a trabajar en pos de ello, con un auto sutilmente diseñado a la par de sus expectativas. Verstappen empezó a ganar mucho y muy pronto y sus compañeros empezaron a sufrirlo. Daniel Ricciardo, que era el piloto Nº1 antes de la incursión de Max, fue el primero.

En 2016, el australiano terminó todas las carreras de la temporada y finalizó 3º en el Campeonato de Pilotos. Al año siguiente, retiró el auto en seis ocasiones y terminó 5º. En 2018, ya fueron 8 los abandonos, terminó 6º y decidió irse a Renault, abrumado por tanta presión y lejos de los resultados esperados. Lo sucedió el francés Pierre Gasly, que estaba en Toro Rosso, pero solo logró dos Top 5 en doce carreras (Verstappen, doce en las doce) y a mitad de temporada regresó al segundo equipo de Red Bull. Su lugar lo ocupó Alexander Albon y corrió la misma suerte: después de la temporada 2020, con rendimientos muy ajenos a los de su compañero Verstappen, fue sustituido.

Checo ganó 5 carreras en Red Bull, pero su 2024 fue de mal en peor. (Foto: archivo)

Y llegó el tiempo de Sergio “Checo” Pérez, el que mejor pudo adaptarse. Fue clave en el bicampeonato de Red Bull a nivel constructores y además fue 4º, 3º y 2º en 2021, 2022 y 2023, respectivamente, en el Campeonato de Pilotos. Pero, sin ánimos de quitarle méritos al mexicano, está claro que fue una época dorada para Red Bull: en 2023, el equipo ganó 21 de las 22 carreras. Por eso, cuando el auto de Red Bull dejó de ser tan superior al resto, el año pasado, Pérez quedó en evidencia: cuatro abandonos y un 8º puesto en la temporada, mientras Mad Max era campeón por cuarto año consecutivo. Liam Lawson vino a reemplazarlo en este 2025 y estuvo tan lejos de el neerlandés como de sus predecesores; y duró solo dos carreras. ¿De qué tipo de maldición se trata?

El auto, ¿hecho a medida?

Alex Albon, hoy de gran rendimiento en Williams y excompañero de Franco Colapinto, habló en una entrevista sobre un tema que muchos querían escuchar: ¿el Red Bull está hecho a medida de Verstappen? El británico-tailandés negó que estuviera hecho estrictamente “a su medida”, pero explicó que tiene características muy particulares, como una punta afilada, que lo vuelven sumamente difícil de manejar… salvo para un crack como Verstappen. “Mucha gente dice que el coche está hecho para él, pero, sinceramente, el auto es lo que es. Él es muy rápido, así que lo que termina sucediendo es que tiene un estilo de conducción bastante único en realidad”, sostuvo.

La explicación de Albon sobre el Red Bull

Sobre cuán difícil resulta conducir el Red Bull, Albon explicó: “Yo diría que mi estilo de conducción es un poco más suave, pero me gusta que el auto tenga una buena parte delantera, bien afilada y directa. Max también… pero su nivel de afilado y directo está en un nivel completamente diferente. Para dar a la gente una explicación de lo que se siente: si aumentas la sensibilidad al máximo en un videojuego y mueves el mouse, este se desliza por todas partes de la pantalla; así es como se siente. Se vuelve tan agresivo, que te pone un poco tenso”. La opinión de Albon, entonces, evidencia dos cosas: que el auto puede ser incontrolable y que la consecuencia de ello no es sino sufrir una brecha cada vez más grande respecto de Verstappen y un complejo círculo vicioso del cual es arduo salir. 

La padecieron muchos y, sobre todo, Lawson este año, en un RB21 que es el más débil de los últimos ocho años. “A medida que avanza la temporada, Max quiere esa parte frontal en el coche más estable y mientras se ajusta más y más, el coche va más y más rápido, y para que puedas ponerte al día, tienes que empezar a tomar más riesgo”, explicó Albon. Para ser más rápido, el Red Bull debe ser puntiagudo en la parte delantera y liviano atrás, lo que aumenta claramente la dificultad para controlarlo. Pero es el precio de la velocidad. Entonces, no parecería tratarse solo de un auto hecho a la medida del tetracampeón mundial, sino de uno fabricado para unos pocos superdotados. Lo que sucede es que, hoy por hoy, nadie acaricia ni los talones de Max Verstappen. ¿Yuki Tsunoda romperá el maleficio?