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El mendocino que brilló en Huracán Las Heras y jugó para Real Madrid y la Selección de España

Nació en nuestra provincia, se lució en el Globo y llegó a jugar en la Casablanca y la Furia Roja. La historia particular de "Larguirucho".

El fútbol regala historias alucinantes e impredecibles, con giros tan inesperados que ni el mejor guionista podría haberlos imaginado. En esta ocasión, quien se lleva el protagonismo es un jugador mendocino, que brilló en Huracán Las Heras a lo largo de dos temporadas y años después llegó al escalón más alto al defender los colores del Real Madrid y la Selección de España.

Un camino imperdible que recorre desde el túnel del estadio General San Martín hasta el mítico Santiago Bernabéu.

El jugador en cuestión es Roberto Juan Martínez, delantero nacido en nuestra provincia en septiembre de 1946. Debido a su contextura física, delgado y con 180 centímetros de largo, el atacante fue bautizado por un ingenioso hincha lasherino como "Largirucho", apodo que lo acompañó durante toda su carrera y que hacía referencia al famoso personaje de la serie Hijitus.

Roberto Juan Martínez, el mendocino que brilló en Huracán y defendió los colores del Madrid. (Archivo)

Si bien nació en suelo mendocino, Martínez viajó desde pequeño rumbo a Buenos Aires, en donde dio sus primeros pasos en el mundo del fútbol. Con apenas 20 años hizo su estreno con la camiseta de Nueva Chicago, club en el que permaneció durante un año y del que se marchó por falta de oportunidades.

En 1967 decidió regresar a su provincia natal y Huracán Las Heras le abrió los brazos desde el primer momento. Allí fue cuando empezó esta historia de amor entre Larguirucho y la gente del Globito, que lo disfrutó todos los fines de semana a lo largo de dos temporadas. El 9 devolvió la confianza con goles y se convirtió en el máximo artillero del club mendocino en 1968 con 14 tantos.

Algunos de sus goles son recordados hasta hoy, como aquel frentazo que metió desde afuera del área y se terminó clavando en el ángulo del arquero de Andes Talleres, que poco pudo hacer ante la dirección y la fuerza de la pelota. Más allá de sus gritos, Roberto Juan Martínez también es recordado por su despliegue físico y el esfuerzo con el que luchaba en cada jugada.

Sin embargo, el vínculo entre el futbolista y el Globo culminó a fines de 1969 debido a un pedido de mejora contractual que la dirigencia terminó rechazando. Esta situación obligó al jugador a tomar nuevos rumbos, pasando por Unión de Santa Fe, Banfield y Millonarios de Bogotá de Colombia, en donde fue visto por dirigentes del Espanyol de Barcelona, quienes se movieron rápidamente para concretar el pase.

Larguirucho la rompió en Las Heras, el Bernabéu y la selección de España. (Archivo)

Luego de haber llegado al conjunto periquito, apareció el majestuoso Real Madrid, que lo fichó como una gran apuesta y el mendocino no defraudó. En la Casablanca jugó a lo largo de seis años (1974-1980), conquistó cinco ligas y dos Copas del Rey y fue compañero de leyendas como José Camacho, Pirri, Gregorio Benito, Vicente del Bosque, Juanito, Amancio y Santillana.

El Madrid fue una vidriera para Martínez, que fue citado a la selección española para afrontar las Eliminatorias del Mundial 1974, en las cuales llegó a disputar un total de cinco encuentros. Tras haber tocado el cielo con las manos y lucirse por toda Europa, el centrodelantero regresó al Espanyol en 1980, club en el que le puso punto final a una carrera grandiosa dos años más tarde. Sin embargo, Larguirucho nunca olvidó sus orígenes ni aquel rincón de Las Heras en donde todo comenzó.