El final que Daniel Oldrá no merecía en Godoy Cruz
La historia de amor entre Daniel Oldrá y Godoy Cruz jamás tendrá un punto final. Entre ambos habrá siempre suspensivos, porque el Gato y el club están unidos por un lazo indestructible. El tema es que entre las idas y las vueltas, el mito viviente va gastando sus vidas, como hizo anoche en conferencia de prensa, apagando un nuevo ciclo como entrenador.
Su salida del cargo estaba al caer, justamente, por lo que el propio Oldrá se cansó de decir: eso que está en el banco de suplentes de paso, que él no quiere ser director técnico y que siempre sus interinatos (que muchas veces terminan en definitivos) son más un llamado de emergencia que un deseo propio.
Más allá de que su adiós era inevitable, la forma no fue la que él merece. Abatido y sin fuerzas tras una nueva derrota, tomó la decisión de decir hasta luego, aún con las pulsaciones a mil y la cabeza hirviendo post caída ante Platense. No esperó a llegar a Mendoza ni dejó lugar para que nadie pueda convencerlo.
Lo cierto es que luego de la caída ante Boca Juniors por un lapidario 1-4 en la Bombonera, el Gato sintió que algo se quebró puertas para adentro. Talleres fue una continuidad de la caída libre y el golpazo terminó en Vicente López. Algunos jugadores le soltaron la mano, pero no por descontento con su labor, sino con intereses personales que atentaron contra el equipo.
La cirugía extrema que metió contra Platense no alcanzó para frenar la hemorragia. El Gato sabía muy bien que era el momento de colgar las botas, aunque nunca le guste irse por la salida de emergencia. Acostumbrado a levantar el equipo y sacarlo de la tormenta, esta vez prefirió dar un paso al costado antes de que el abismo se agigante.
Desde lo deportivo, inobjetable: levantó a un equipo que merodeaba en la parte baja del descenso, fue primero en la ronda inicial de la Copa de Superliga, llegó a un Repechaje de Libertadores, potenció a jugadores que eran desconocidos hasta para el mismo Google y le dio lugar e importancia a los chicos de la cantera, entre otras tantas bondades que deja su ciclo.
El sueño y la nostalgia de tenerlo en el estreno del Feliciano Gambarte no deben hacerse trizas, para nada. Oldrá es el referente máximo en el presente del club y va a estar en el corte de cinta del nuevo estadio, desde el lugar que le toque, como siempre remarcó. En ese lugar siempre va a pertenecer, porque para él, el club está por encima de todo, lugar en el organigrama al margen.
Eso sí, verlo golpeado en la conferencia, diciendo que se va triste por la situación no es el hasta pronto que merece. El hincha, como siempre, se encargará de recordarle la importancia que tiene para Godoy Cruz y la puerta quedará entreabierta hasta un nuevo llamado de emergencia.