Las 5 claves del Alumni campeón del URBA Top 12
El URBA Top 12 tiene un nuevo campeón y es Alumni, que el sábado pasado venció en la cancha del Club Atlético San Isidro (CASI) al rival de toda su vida, Belgrano Athletic Club. Fue 20-17 en un dramático final, gracias a un drop de su apertura Joaquín Díaz Luzzi en tiempo suplementario (con muerte súbita). Alumni conquistó su séptimo título y levantó la tradicional copa de madera que desde 1989 acompaña cada título de los rojiblancos. Habían clasificados a las semifinales 3º en la etapa regular, detrás de Newman y el San Isidro Club (SIC), pero mostraron un rugby de alto vuelo (sobre todo, ante el SIC) y tenacidad y resiliencia ante Belgrano. Las claves de un equipo que este año ganó 16 partidos y perdió 6, de boca de Ignacio Cubilla y Bautista Vidal, dos de los protagonistas.
La defensa
Fue la gran bandera. Alumni demostró que construye su juego desde la defensa y que, en caso de que las cosas no salgan como lo planeado, en ella se refugia. No por nada fue el equipo al que menos tries les apoyaron en la etapa regular: 50 en 22 partidos. Y, en cuanto a puntos cedidos, aparece segundo detrás del SIC. El mayor protagonista de esa defensa tal vez haya sido el número 6, Ignacio Cubilla, uno de los tres jugadores que fueron titulares en los 24 partidos de la temporada (los otros, Manuel Mora y Tomás Passerotti) y el responsable de la mayoría de los impactos. A eso se le suma una primera línea, compuesta por Federico Lucca, Tomás Bivort y Bautista Vidal, con despliegue y más tackles de lo esperado para su puesto. El orden defensivo lo consolidó el centro de la cancha, que, pese a que alternaron los nombres, jamás perdió solidez: se lucieron Franco Battezzati y Santiago González Iglesias (un puñado de encuentros), como 12, y Alejo González Chaves y Tomás Cubilla, como 13.
El empuje de los líderes
El aporte de los jóvenes fue fundamental. El mencionado Cubilla ofreció un nuevo nivel de intensidad, la velocidad de Ramón Fuentes y Santiago Pernas en las puntas fue un distintivo y el empuje del pilar derecho Vidal hizo del scrum uno de los puntos fuertes. Pero solamente pudieron ser encausados gracias al liderazgo de referentes históricos que mostraron toda su vigencia. El medioscrum, Tomás Passerotti, fue uno de los más destacados a los 38 años y manejó casi siempre bien los tiempos del ataque. Rete González Iglesias rindió tanto de fullback como de primer centro y hasta jugó de apertura; Battezzati tuvo minutos en Intermedia, pero volvió a ser titular en ambos partidos de playoffs. Y fue tal la competencia interna que hasta Tobías Moyano, el mejor de aquel Alumni campeón en 2018, quedó relegado al banco de suplentes. Y Alumni tiene todavía una gran camada de líderes en formación (o ya consolidados): el capitán Tomás Bivort, Juan Patricio Anderson, Santiago Montagner…
La conducción
Involucra al medio scrum y al apertura, pero es el número 10 el que merece un párrafo aparte. Se mencionó que Passerotti fue uno de los tres que fue titular en todos los partidos y eso fue consecuencia de su templanza y experiencia para manejar los momentos, para alternar dinámica con compostura, cuando se la necesitó. Como en la final, en cuya última secuencia Alumni atacó 24 fases antes de intentar un drop. El otro gran responsable del juego de Alumni fue sin dudas Joaquín Díaz Luzzi, tal vez junto a Gonzalo Gutiérrez Taboada, de Newman, uno de los mejores aperturas del rugby de Buenos Aires. Díaz Luzzi, constante amenaza para las defensas por sus destrezas individuales, fue uno de los mejores del año y lo demostró cada vez que usó su pie. Sufrió un desgarro en una etapa del torneo y cedió la titularidad cuatro partidos. Alumni ganó uno de ellos (BIEI) y perdió los otros tres (CASI, CUBA y Belgrano). Una estadística que muestra la influencia del 10.
La consistencia
No es el primer año que Alumni muestra altos picos de rendimiento, como el que se vio en la semifinal ante el SIC, pero sí el primero después de muchos en el que se ve a un equipo regular, consistente, que no pierde puntos ante rivales “más débiles”. En 2021 y 2022 se quedó fuera de playoffs por perder puntos en algunos partidos que, en la teoría, deberían haber sido favorables, como contra San Luis o Atlético de Rosario (empate). En 2023 alcanzó la final, pero hay que mencionar que resolvió seis de sus victorias en la última jugada. Y en este 2024, pese a algunos rendimientos bajos (Newman y CASI de visitante, Belgrano y SIC de local), no se dejó sorprender. No fue casualidad: Ignacio Cubilla, pieza clave en el campeón, le reveló a MDZ que “consistencia” fue el leitmotiv que el equipo repitió durante todo el año. “La palabra que estuvo siempre es consistencia, que nos faltó al final del campeonato, pero que, quieras o no, estuvo muy presente en el año”.
Resiliencia
En dos de sus formas. Primero, porque en el 2023 Alumni perdió una final de manera muy dolorosa (15-12 en la última jugada ante SIC) y volver a luchar por la gloria requería un enorme trabajo mental. Bautista Vidal, pilar del conjunto de Tortuguitas, lo admitió en diálogo con MDZ: “Lo del año pasado había sido muy duro para todos. Y sabíamos que queríamos volver a jugar esa final”. Y también porque, durante el año, el equipo se repuso de varias adversidades. “Veníamos de perder con CASI, CUBA y Belgrano y remontamos mucho ganándole al SIC. Hacía 11 años que no le ganábamos en su cancha”, reconoció Vidal. Desde entonces, Alumni levantó vuelo. Hasta que volvió a verse, por varios momentos, superado por Belgrano en la final y otra vez mostró resiliencia. Perdían 17-3 a los pocos minutos de comenzado el segundo tiempo, pero un try de maul y otro espectacular de Ramón Fuentes igualaron el encuentro y lo llevaron a tiempo suplementario, en el que un drop de Díaz Luzzi puso cifras definitivas. “Personalmente, el momento más difícil fue la ronda después del segundo try de Belgrano, en la que casi nadie habló. Fue un golpazo. Después, Pernas tapa una patada y fue como salir desde 200 metros bajo el agua”, reflexionó Cubilla.