El jugador de solo 13 años que hizo historia en el fútbol mendocino
Luján Sport Club y Amuf juegan un partido que parece ser intrascendente para el fútbol mendocino. Es un encuentro de tantos que acontecen en las canchas de nuestra provincia, hasta que el entrenador del Granate, Charly Hernández, manda a llamar a uno de los suplentes. A lo lejos viene trotando Thiago Rabago, un nene de 13 años al que la adolescencia le desborda de los huesos: "Entrá tranquilo, divertite y disfrutá", le dijo el DT antes de mandarlo a la cancha.
Al borde de la línea de cal y antes de producirse el cambio, al juvenil se le pasó su corta vida por la cabeza: "Me acordé de mi mamá, de mi papá, de mi familia, los que siempre me acompañan a todos lados", dice Thiago. Con un pie en la cancha, el joven que cursa primer año del secundario desbloqueó el primero de sus dos récords personales, convirtiéndose en el jugador más joven en estrenarse en la Liga Mendocina de Fútbol.
Afuera, mamá Carolina llora de emoción, pero todavía falta lo más jugoso. En la primera pelota que toca casi convierte, y el remate definitivo llega a los 13 minutos de estar en cancha: centro desde la derecha del ataque y un cabezazo en la puerta del área hermoso que va derecho a inflar la red.
Es gol de Luján, pero en realidad es gol del fútbol mendocino. Ese tanto, que muchos todavía no saben, se convierte en marca inédita. Thiago Rabago es, desde ahora, el más joven en gritar un tanto en la Liga Mendocina de fútbol.
"Me enteré después del tema de la marca y la verdad que es una alegría muy grande", dice, debajo de sus reflejos, este delantero categoría 2010 que sueña en grande. Llegó al club granate con 11 años, previas inferiores en la calle: "Jugaba con sus amigos del barrio, siempre con una pelota cerca", dice mamá, con los ojos vidriosos. Pasaron solo dos años desde su primer partido en las formativas al estreno en la elite local.
En el club saben que es un diamante en bruto pero lo llevan de a poco, claro, no deja de ser un adolescente. Por eso la contención del cuerpo técnico y los dirigentes, fundamental para acompañar en el proceso de gestación: "Quiero agradecerle al club por todo lo que me da", dice Thiaguito, quien no se olvida, entre tanto flash, del contexto que le permite seguir desarrollándose como futbolista.
Claro que el teléfono en las oficinas de Luján arde, entre representantes y clubes que ya quieren a la joyita, aunque la CD pone paños fríos y lo trata con mucha calma. Esa muñeca es fundamental para no quemar a un pibe que pinta muy bien, peor que hoy es un proyecto de jugador a largo plazo.
"Mi sueño es jugar en el Real Madrid", confiesa Rabago. Su anhelo está activado y seguirá trabajando para ir tachando objetivos en su carrera. La estadística dirá que desde ese momento preciso de un cabezazo inolvidable ya es el jugador más joven en marcar en la historia de nuestro fútbol. El límite de su talento es el cielo.