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Independiente Rivadavia: que los errores sirvan de aprendizaje

La primera experiencia en la elite del fútbol argentino deja muchas cosas por corregir. Sin riesgo de descenso, habrá que trabajar a largo plazo.

Ahora que la oportunidad del descenso quedó en el olvido, es momento de pensar en lo que viene. Independiente Rivadavia salvó el pescuezo de la guillotina y respira, aunque no es suficiente con lo que ocurrió en Ezeiza el jueves pasado para dormir tranquilo. La Lepra tiene que empezar a torcer el rumbo desde las decisiones propias, algo que en este estreno en la elite del fútbol argentino ha tenido en cuenta gotas.

Las elecciones han sido, justamente, el grave error en continuado que ha tenido la Comisión directiva azul. Hubo fallas al momento de escoger a los entrenadores, al mánager y a los refuerzos. Así, complicado, y los resultados están a la vista: el equipo es el peor contando los promedios y el penúltimo en la tabla anual de puntos (Sarmiento lo pasó y solo tiene por debajo a Tigre, con dos unidades menos).

Si vamos mirando el organigrama, la elección de Sebastián Peratta es el primer desacierto de una larga lista pintada de rojo. El director deportivo, nexo entre jugadores y deté de turno, no acertó nunca. A fin de temporada debería acabarse su crédito, y en caso de volver a apostar por otro para ese puesto, debería ser alguien con experiencia.

Hacia abajo en los cargos, los entrenadores tampoco fueron plenos, ni mucho menos. Se arrancó el torneo más importante de la historia del club con Rodolfo De Paoli, un director técnico al que le fue mal en casi todos lados (una pequeña excepción en Barracas Central, no mucho más). Su estadía tampoco fue tan larga, despidiéndose con cinco derrotas y dos triunfos en sus siete partidos.

De Paoli el primer error en el cargo de DT. Siguió Cicotello.

Ahí, la Lepra tuvo tiempo de corregir el paso en falso del estreno pero volvió a escaparle: Martín Cicotello fue otro gran error. Un entrenador con menos experiencia que el anterior, sin haber dirigido nunca como principal en el fútbol argentino y con solo 17 partidos en Unión La Calera de Chile. Buena gente, eso quedó claro, pero sin encontrarle la vuelta al equipo. Fueron 20 partidos, con 5 triunfos, 5 empates y 10 derrotas. Buenas impresiones con Boca Juniors y en el clásico ante Godoy Cruz, no mucho más.

La lista jugadores es interminable y cuesta encontrar en el repaso aciertos de fichajes: Tomás Palacios, Franco Romero y Sebastián Villa son de lo rescatable, uno por lo que demostró dentro del campo hasta su partida al Inter de Milán, el otro porque entendió que volver no era un paso atrás, y el colombiano porque es la jerarquía que hace falta para jugar con los mejores (más allá que su rendimiento no fue el esperado hasta el momento). 

El tema es que no encontró nunca aciertos y jerarquía en posiciones fundamentales: ni Marinelli, ni Centurión se ganaron el arco ni asoman confiables, en la zaga central pasaron Bianchi, Petrasso, Villalba, Burgos, Studer, Maidana, Más y Paz, algo similar para el nueve, con los intentos fallidos de Di Santo, Asenjo, Castro, Ramis, Romero y Sanguina.

Di Santo, la jerarquía que no fue.

A los jugadores que se fueron tampoco les encontró reemplazo, y acá hablamos ni más ni menos que de Álex Arce, Matías Reali y Tomás Palacios, tres grandes aciertos y negocios económicos pero que no tuvieron su correlato en las contrataciones que vinieron luego.

Quedan nueve fechas para intentar maquillar un poco un rostro repleto de moretones. Ahora, la decisión de Tapia y su banda dio algo de aire pero será problema para más adelante sino se corrige desde ya. Por eso, Independiente Rivadavia tiene que aprender de los errores y empezar a caminar en serio. Ojo, algo similar le pasó a Godoy Cruz, que ascendió y descendió el mismo año. El Tomba aprendió y corrigió.

Alfredo Berti a largo plazo ya es un buen síntoma, más allá de que le viene costando en este tercer ciclo. Tiene tiempo para seguir trabajando y hay que bancar su proceso más allá de la falta de resultados. La temporada que viene es crucial y hay que empezar a tomar decisiones saludables desde ahora para no cortar con el sueño de estar con los mejores. Que el año que viene no sea tarde.