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El Dr. Jeckyll y Mr Hyde que es Godoy Cruz Antonio Tomba

Arriba te mata y abajo no para de sufrir. En un primer tiempo para los libros, el Tomba mostró sus dos facetas, bien distintas y coincidentes en un 4 a 4 para la historia.

¿Cómo se explica este caos de fútbol en el primer tiempo entre Godoy Cruz  y Lanús? El desorden hecho partido, en una catarata de emociones, errores, golazos y pifias bien digno de los especiales de fin de año.

Lanús lo ganaba desde el aeropuerto por los tantos de Troyanski y el penal de Tucu Díaz. Iban apenas nueve minutos del comienzo de una comedia dramática.

Pero le afloró su otra cara a este Tomba, la del ataque, la que lastima pero para bien, no la que se autoflagela. Lo empató también en una ráfaga por la patriada de Allende y la perla de Abrego de tiro libre. Sin embargo, ese otro yo insoportable que convive con él y no lo deja en paz, volvió a brotar. 

Cuando el 2 a 2 ni siquiera impactaba en las aplicaciones de resultados, Lanús volvió a desnudar lo endeble de la última línea tombina. Fueron sesenta segundos de piñas en continuado que activaban mentón a la lona. Sin embargo, esa dualidad insoportable otra vez lo puso a tiro por el descuento goleador de Salomón.

El complemento fue más parecido a los 18348181 partidos que vemos cada fin de semana en nuestro fútbol. Con pocas emociones, el Grana enamorado de la diferencia mínima y Godoy Cruz juntando gente en ataque pero sin ser peligroso. Pero al partido le quedaba una bala más en una ya gastada recámara. 

En tiempo de descuento, el penal de Pérez por mano vía VAR le dio la chance para que chila Rodríguez, más paraguayo que Ruso, marque con toda la tranquilidad un tremendo, loco y cambiante 4 a 4. Para irse a dormir con la manta corta y chaleco de fuerza.