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Del dolor a la gloria: la historia de superación de Mauro Coria

El Mago fue la gran figura del título de Alemán en hockey sobre césped y volvió a sentirse vivo adentro de una cancha después del calvario personal. Premio enorme para una historia de película.

El corazón le dijo basta recién aterrizado en las nubes. Mauro Coria tenia jóvenes 23 años y el celeste y blanco de la camiseta de Los Leones se confundía con el fondo de sus manos, apoyadas en sus palmas en el cielo. El debut en la Pro League 2020 ante Holanda marcaba su estreno en el seleccionado mayor de hockey sobre césped, con su familia en la tribuna y a él, no le entraban las arrugas de la sonrisa en la cara.

Cuatro días más tarde apareció un médico de delantal blanco con un sobre papel madera: dilatación de la válvula aórtica decía ese informe membretado con el nombre de la clínica. El término profesional no lo entendió pero la explicación, o el intento de explicación, fulminó sus sueños de jugador.

No hay guión más cruel que hacer dirimir al actor de la película entre la vida o la muerte, más aún, con jaque mate a la ilusión que un pibe alimenta desde que agarró un stick en el club Alemán, su lugar en el mundo, siendo apenas un niño. No sé, en realidad, si algún director puede animarse a tanto. O si.

Lo que vino después del mar de lágrimas fueron estudios de todo tipo, es que atrás de ese hockista vestido de argentino había una persona con el mundo (y la vida) por delante, y si bien la alta competencia era imposible, descartar lo peor no era un detalle menor.

Fueron meses de mucha rabia contenida, de preguntas sin respuestas, de por qué a mí, habiendo tantos otros jugadores de hockey con sus corazones sanos abajo del escudo de Los Leones. El tema es que el destino no conoce de cantidad de seguidores en Instagram ni de bondades con el salta pelotita.

Atrás quedaron sus sueños, apilados en los anaqueles de su memoria, siendo parte de un recuerdo que está ahí, latente, disponible para sacarlo a relucir cuándo la nostaliga lo acorrala. Por eso no puede evitar llorar cuando escucha el himno, porque el mejor que nadie sabe, que en esa fila que se abraza y se emociona tienen que estar sus brazos.

Cualquier otro tendría que haber renunciando. No hay manera de quedarse abajo del podio cuando tu lugar está adentro del póster. Por eso lo de Toti Coria es único. Porque despúes de haber logrado el mayor logro de su vida de deportista jugando para la Selección mayor de hockey sobre césped y haber renunciando casi en simultáneo por su corazón, después de ese calvario todo suyo, el tipo entendió que podía seguir siendo feliz adentro de una carpeta de hockey. Sin flashes ni cámaras, con sus viejos en la tribuna y sus hermanos en la cancha, siendo campeón con su amado club Alemán de un torneo del que no se va a acordar nadie en la historia del deporte y que para él significa mucho más que la final del mundo.

Coria y Los Leones, un amor efímero
 

" Pensé que no volvería a ver a un jugador de esa clase en Mendoza". Gonzalo Santotomás, periodista especializado en hockey sobre césped.

"Una persona puede ser un crack adentro de la cancha y un gran tipo afuera, y Toti cumple con ambas, algo muy difícil de combinar. Cuando juega no tiene discusión pero cuando no lo hace es humilde, educado y ubicado. He visto en mis años de profesión a varios jugadores que me deslumbraron como Cuca Conna o Final Molinelli y Toti es de esa clase. La verdad, pensé que no volvería a ver a un jugador de esa jerarquía en nuestra provincia y por suerte me equivoqué. Ojalá que después de todo lo que le tocó atravesar pueda tener una nueva chance en Los Leones, porque sin dudas se lo merece".