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La última comunión del Cotón Juan Carlos Reveco

El mendocino Juan Carlos Reveco le puso fin a su exitosa carrera profesional luego de perder por nocaut técnico en tres asaltos ante el boliviano Miguel Ángel Cánido. "Hasta acá no más llegué", dijo el ex tricampeón del mundo.

El griterío aturde. La muchedumbre está exaltada y quiere acción sobre el cuadrilátero. Se impacienta. El último hijo pródigo del boxeo mendocino, ese que hizo flamear nuestra bandera en el mundo, está a punto de desandar, por última vez, el camino que separa los camarines del cuadrilátero.

El ring side está abarrotado de gente y en la popular se amontonan para ganar espacio y poder apreciar la velada organizada por la empresa promotora del Chino Marcos Maidana. Afuera, muchos no pudieron entrar y se fueron masticando bronca porque sabían que podían llegar a perderse la última función del tres veces campeón del mundo.

En los camarines hay un silencio de misa. Y en una silla plástica está él, buscando la concentración necesaria para comenzar a vivir la comunión con su público. En su cabeza retumban los años de gloria y se viene el recuerdo de su primera gran noche en el Vicente Polimeni de Las Heras, la del 22 de junio de 2006 cuando, tras un potente gancho de izquierda a la zona blanda, golpe que fue su marca registrada, ponía nocaut en siete asaltos al tailandés Nethra Sasiprapa para consagrarse campeón del mundo de los minimosca AMB y así tocar por primera vez el cielo con las manos.

El Cotón Reveco junto a Diego Giménez en la zona de camarines. Foto: Juan Ignacio Blanco/MDZ

Lejos de aquellas luces, que además lo vieron campeonar dos veces más (una en las 108 libras y otra entre los peso mosca), Juan Carlos Reveco  (41-5-0, 20KO - 53 kilogramos) estaba a punto de pelear por sexta vez en el estadio que se transformó en su casa; estaba a punto de volver a pelear sobre el entarimado que lo vio triunfador en igual cantidad de presentaciones.

El rival, el boliviano Miguel Ángel Cánido (14-19-0, 5KO - 52,900 kilos), un probador proveniente de La Paz que llegó a Mendoza con más hambre que gloria, algo que al malargüino le jugó en contra ya que perdió por nocaut técnico en el tercer asalto de un combate pactado a 8 rounds en categoría gallo.

Pero el resultado será anecdótico, puesto que tras esta derrota el Cotón Reveco decidió, un día después de cumplir 39 años, ponerle fin a su exitosa carrera como profesional, esa que lo llevó a pelear en Francia, México, Uruguay, Estados Unidos y Japón.

Cánido impactó con el cross de derecha sobre la sien de Reveco. Ese golpe definió la pelea. Foto: Juan Ignacio Blanco/MDZ

“Hasta acá no más llegué. Es momento de parar”, fueron las declaraciones que dejaron mudo al Vicente Polimeni. “Quiero pedirle perdón a mi hijo Joel por este final”, dijo con la voz casi quebrada el excampeón del mundo.

El abrazo con su hijo lo explicó todo. “Está todo bien papá”, lo consoló el menor de los Reveco y juntos se fueron para la zona de camarines, donde más de un curioso lo esperaba para llevarse una foto de recuerdo.

La angustia del retiro se notaba en el rostro del Cotón. Tragaba saliva, respiraba y se mantenía estoico ante el asedio de su público. “Le dije que ya era momento de parar”, comentó uno de sus allegados con el rostro lleno de preocupación.

Cuando todo se tranquilizó, los curiosos comenzaron a irse y Reveco bajó las pulsaciones, recién pudo comenzar a hablar de sus sensaciones.

Los mendocinos pudieron disfrutar por última vez del clásico golpe del Cotón: el gancho de izquierda al hígado. Foto: Juan Ignacio Blanco/UNO

“Pensaba que podía llegar a dar una oportunidad más. Era lo que buscaba, pero lamentablemente no llegó. Llegué a la pelea sin dormir y no es que lo ponga de excusa, pero la cabeza es muy puta y te juega malas pasadas. Tuve un mal presentimiento y acá estamos”, explicó Reveco.

Y siguió: “Me agarra en un mal momento porque quería una oportunidad más, pero ya tengo 39 años. Me cuesta dar la categoría y el cuerpo dijo ya está”.

A modo de balance, y tras 16 peleas por título del mundo (récord para un boxeador mendocino), el malargüino dijo que “estoy agradecido con este deporte lindo y duro a la vez. La verdad es que cuando vivía en Malargüe y cosechaba papa nunca me imaginé llegar a donde lo hice, pero los sueños están para cumplirse y yo puedo decir que los cumplí”.

“Ser campeón mundial en tres oportunidades fue lo mejor que me pasó en la vida. Más no puedo pedir. Ya estoy grande”, lanzó.

Cánido no dejó pensar a Reveco y se lo llevó por delante en menos de dos asaltos. Foto: Juan Ignacio Blanco/MDZ

En ese instante, Reveco recordó el abrazo que se dio con su hijo más chico y explicó: “Me dan ganas de llorar. Estoy quebrado, porque mis dos hijos me estaban pidiendo desde el año pasado que dejara de boxear, pero me quise dar otra oportunidad. Soy súper orgulloso y pasó lo que tenía que pasar”.

“Seguramente mañana (por este sábado) cuando me despierte voy a caer en lo que pasó y me va a doler muchísimo. El orgullo es complicado, pero como dije, tal vez tenía que pasar esto para decir basta”, se lamentó.

Respecto de su futuro, Reveco dijo que “voy a seguir ligado al boxeo porque es lo que sé hacer. Seguramente empezaré a dar clases y enseñar todo lo que yo aprendí en todos estos años de carrera”.

Las luces del Polimeni poco a poco se fueron apagando y con ellas el recuerdo de las mágicas noches en las que Reveco fulminó rivales para ganar o defender títulos el mundo. El silencio atroz se apoderó de la noche lasherina y con él la última comunión del Cotón.