Con poco en juego, Boca y River se la jugaron poco
Acostumbrados en los últimos tiempos a cruzarse en instancias decisivas, como la Supercopa, la final 2018 y la semifinal 2019 de la Libertadores y el duelo de la Copa Diego Maradona que era clave para la clasificación a la final, Boca y River protagonizaron este domingo un Superclásico con poco en juego.
Es que la Copa de la Liga Profesional recién comienza y una victoria no hubiese cambiado radicalmente la actualidad de ninguno de los dos. Aunque los hubiese afianzado en la zona de clasificación a los playoffs, por delante aún queda un largo camino por recorrer.
Quizás por eso, los dirigidos por Miguel Ángel Russo y Marcelo Gallardo no se la jugaron mucho y protagonizaron un encuentro que, pese a los roces y a que ambos pudieron haberlo ganado, contó con pocas emociones y, encima, las mismas tuvieron más que ver con errores defensivos que con aciertos ofensivos, de ambos lados.
En el repaso de las estadísticas, la balanza se ve equilibrada y ratifica la sensación que quedó desde afuera de que el empate terminó siendo un resultado más que justo.
A la hora de buscar el arco rival, Boca remató 10 veces contra 13 de River, pero la puntería fue muy similar: un gol para cada uno, cinco tiros al arco para el Xeneize y 6 para el Millonario, cuatro tiros afuera para los locales y cinco para la visita, más un disparo al palo para los de Gallardo.
En el juego colectivo, la posesión de la pelota estuvo en manos de River, con un 58 por ciento del total, algo que se tradujo en la cantidad de pases que ejecutó cada uno: 266 del Xeneize contra 424 del Millonario, aunque la efectividad de dichos pases fue prácticamente la misma: 82% vs 81%.
Y en el análisis de quiénes manejaron la pelota desde lo individual, los futbolistas encargados de marcar diferencias y lastimar al rival estuvieron lejos de poder hacerlo: Jorman Campuzano, volante central, fue el que más tocó la pelota en el equipo de Russo, con 34 pases; mientras que en la vereda de enfrente fue Paulo Díaz, defensor central.
En el segundo puesto aparecen Carlos Tevez (33) en Boca y Nicolás De la Cruz (59) en River, dos futbolistas cuya función sí está más vinculada con el ataque, pero los números muestran que encontraron pocos socios para poder ser más verticales, ya que el Top 5 de pases en Boca lo completan Izquierdoz (32), López (25) y Fabra (24), todos defensores; mientras que en River lo hacen dos defensores y un volante: Maidana (46), Enzo (46) y Angileri (35).
En Boca quedó la sensación de que se les escapó la victoria, porque aunque los números muestran paridad, las ocasiones más claras que tuvo fueron cuando ganaba y de concretarlas hubiese significado ampliar la ventaja. Para colmo de males, en pleno dominio llegó el empate de River y acto seguido la expulsión de Zambrano.
Pero en el análisis general del trámite del encuentro, que sin ser punzante como suele serlo habitualmente estuvo en manos del Millonario, la igualdad está justificada ya que la visita también pudo ganarlo en los minutos finales pero apareció Andrada primero para tapar un gran disparo del mendocino Angileri y luego para corregir un insólito error propio que terminó corrigiendo luego de que, insólitamente, la pelota se le escapara de las manos y cuando entraba al arco terminó picando hacia afuera por el efecto que había tomado, para salvar con los pies lo que era el gol de Zuculini en el rebote.
Quizás con Cardona en cancha las cosas hubiesen sido diferentes, algo que reconoció incluso Marcelo Gallardo luego del partido. Y no es para menos, ya que Edwin venía siendo la gran figura del Xeneize no sólo por su conducción, sino por su incidencia en la capacidad goleadora de los de Russo: de los 11 goles que había marcado Boca hasta antes del Superclásico, el colombiano participó en siete de ellos, marcando dos y asistiendo para otros cinco.
Se fue el segundo Superclásico del año y, como sucedió con el primero, no hubo ganador. Por ahora, los dos están en deuda con el espectáculo, pero aún pueden volver a verse en los octavos de la Copa Argentina o en las instancias finales de la Copa de la LPF. Y allí no habrá margen de error.