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"Hasta siempre, Silvio": el emotivo mensaje de Boca tras la muerte de Marzolini

Este viernes falleció a los 79 años Silvio Marzolini, símbolo de Boca Juniors y del fútbol argentino, y el club de La Ribera lo despidió con dolor y emoción. Además, decretó duelo.

El ex lateral izquierdo de Boca Juniors y el seleccionado argentino Silvio Marzolini, quien padecía una irreversible enfermedad, falleció hoy a los 79 años, según informó su familia a través de un comunicado, y rápidamente el Xeneize expresó su pesar en las redes sociales y le dedicó una semblanza en su sito web oficial.

"Boca despide con profundo dolor y gratitud a Silvio Marzolini, jugador, técnico y un símbolo de la historia del club", publicó Boca en Twitter junto a una foto del ex lateral izquierdo con la camiseta auriazul.

Además, informó que el club "determina duelo en la institución para acompañarlo en el adiós", y le dedicó un homenaje publicado en el sitio web oficial de Boca Juniors.

Allí, el club hizo un repaso por la historia de Marzolini en el club, destacando la importancia de su figura para el club y para la historia del fútbol argentino. Lo replicamos a continuación:

Hasta siempre, Silvio...

A los siete años, como la mayoría de los pibes de esa edad y de aquella época, Silvio soñaba con ser jugador de fútbol. Lo imaginaba todas las noches en una habitación engalanada por el póster de Heleno de Freitas, crack histórico de Botafogo, uno de los mejores brasileños antes de Pelé. Para el pequeño admirador, ajeno a los conflictos de quien se mantiene como figura de culto en el vecino país, más importantes que el estilo fino y la capacidad goleadora de Heleno era la camiseta azul y oro que vestía en 1948.

Silvio Marzolini fue, ante todo, eso: un hincha fanático de Boca. Por eso no sorprende que aún hoy sea el jugador con más superclásicos disputados (37 oficiales, con claro récord a favor). Tampoco llama la atención que en la cancha de River, aquel caluroso 14 de diciembre de 1969, haya dado dos vueltas olímpicas para festejar el campeonato, una de carácter profesional y la otra pasional. Y menos extraña que en 1973, cuando el recién llegado técnico dijo que no lo tenía en sus planes, Silvio decidiera retirarse, pese a que los 32 años le sobraban hilo y calidad para continuar.

Vino de Ferro y desde 1960 hasta 1972 fue casi infaltable en el lateral izquierdo de Boca, el tercero con más presencias detrás de Mouzo y Gatti. Su estampa ya lo distinguía antes de empezar los partidos. Y una vez que se largaba por la raya se notaba su clase, un manejo de pelota que le permitió hasta jugar con la número 11 en alguna ocasión. El Polaco, como le decían Roma, Simeone, Silvero, Orlando, Rattin y demás compañeros de un bloque defensivo por momentos inexpugnable en los 60, fue bastante más que un marcador de punta. Para arrancar, llegó a ser considerado el mejor del mundo en ese puesto después de su participación en Chile 62 e Inglaterra 66.

Volvió al club como técnico y salió campeón en 1981, de la mano de Maradona, Brindisi y Perotti. También trabajó en las Inferiores. Desde hace tiempo su estatua jerarquiza el hall de Brandsen 805 y ahí estará siempre. Para que la vean los hinchas de Boca, el cuadro que siempre quiso y al que ayudó a hacer más grande.