Messi y la decisión que ya no duele
"Las despedidas son, de esos dolores dulces..." Indio Solari.
"Te agradezco, pero no...", fueron las palabra de Messi cuando el por ahora entrenador del seleccionado argentino, Lionel Scaloni, le ofreció la convocatoria al rosarino para los enfrentamientos ante Guatemala, el 7 de septiembre en Los Ángeles, y frente a Colombia, el 11 de ese mes en Nueva Jersey.
Esta es la segunda vez que Messi le dice no a la Selección nacional. Aquella primera vez, en la Copa América Centenario de los Estados Unidos en 2016, y tras perder la tercera final consecutiva luego de la del Mundial de Brasil 2014 y la de la Copa América Chile 2015, Leo le decía adiós a la Albiceleste y el pueblo argentino lloraba la decisión, determinación que infringiría meses más tarde para volver por eliminatorias en Mendoza y ante Uruguay.
Aquel momento de Nueva Jersey fue un puñal por la retaguardia. Messi nos hacía pensar que en Rusia no lo veríamos y eso nos hizo ruido. Nos dio miedo no tener a nuestro "salvador". Creímos que él merecía más un título que el mismísimo fútbol argentino, acéfalo en consagraciones desde 1993 y de la mano de Alfio Basile en aquella Copa América de Ecuador.
Hoy parece diferente la situación y el descreimiento por el equipo es mayor. Tras el fracaso en la Copa del Mundo pasada, la Selección argentina necesita una refundación, desde las raíces, con un plan a futuro, con un entrenador idóneo y un conjunto de profesionales que entiendan que las bases sostienen el proyecto. Pero, principalmente, con una camada de nuevos futbolistas. Debemos aprender de los errores o llegaremos a Qatar nuevamente con un plantel con el mayor promedio de edad del certamen, cuando claramente los nuevos parámetros marcan que los mejores, difícilmente llegan a los 30 años.
Tal vez sea Messi, ya con 35 años, la excepción dentro de 4 años y un experimentado jugador se pueda complementar a una camada joven que debe empezar a trabajar lo antes posible en busca del objetivo de la tercera estrella.
Hoy la decisión de Messi suena rara, pero ya no duele. ¿Es que nos habremos curtido los argentinos de tantas ilusiones no correspondidas? Es más, hoy la determinación hasta parece lo más sano para el fútbol argentino.

