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Dos libros recientes de mendocinos proponen realidad por relato

No hay en apariencia nada que una los libros recientes de los mendocinos Daniel Larriqueta y Beatriz Bragoni. Pero aquí una suerte de intento.


Edhasa ha hecho posible una reunión editorial de los mendocinos Daniel Larriqueta y Beatriz Bragoni que hace poco tiempo han presentado sus últimos libros, desde campos muy diversos, con preocupaciones distintas, en áreas no menos disímiles, y sin embargo se puede unirlos en análisis sin intentar la osadía.

Argentina se ha refundado una y otra vez a partir de relatos, sospechas y proyectos que disputan el sentido de lo real. Es un añejo tic de la patria. y ambos titulos dan cuenta de ello. Argentina se ha refundado una y otra vez a partir de relatos, sospechas y proyectos que disputan el sentido de lo real. Es un añejo tic de la patria. y ambos titulos dan cuenta de ello.

Los dos libros en este panorama son los siguientes: "Conspiraciones, Noticias falsas y justicia revolucionaria en el origen de la Argentina", de Beatriz Bragoni. Y "La segunda Argentina. Todos somos inmigrantes", de Daniel Larriqueta

Mendocinos

Aquí comienza la primera bifurcación entre ambos autores, ya que uno, en el caso de Larriqueta, tiene menos relación con Mendoza. En lo geográfico, si se quiere. Pero es un hombre que ha estado ligado estrechamente al radicalismo mendocino.

Beatriz Bragoni, en cambio, es una presencia ineludible en el campo académico. Tanto que es Profesora Titular regular en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cuyo.

Sus últimos libros aportan a cuestionar el arte del rumor, el complot y la sospecha revolucionaria —con rigor quirúrgico, al estilo de Beatriz Bragoni—, y nuestros propios mitos fundantes, no resueltos, siempre abiertos y crueles en ese sinfín de la ambiguedad. El ensayo de Daniel Larriqueta lo sitúa en lo que llama la República Atlántica.

En ambos casos aunque sean en distintas etapas del país, sobrevuela un nación muy cómoda para refugiase en ficciones. Incluso hasta para gobernarse y darse un sistema de creencias, que siempre es faccioso. En el siglo XXI asistimos al pensamiento mágico.

La herencia de aquella revolución imaginaria, hoy, es pagada con un costo social altísimo. Una degradación inédita para un país que necesita coincidir en la idea del progreso. La herencia de aquella revolución imaginaria, hoy, es pagada con un costo social altísimo. Una degradación inédita para un país que necesita coincidir en la idea del progreso.

Larriqueta y Bragoni nos están interpelando en la construcción de la ficción y la narrativa como motor político de la identidad argentina.

Ambos, uno desde la ensayística, la otra desde la microhistoria rigurosa, se cruzan en cómo Argentina se ha refundado una y otra vez a partir de relatos, sospechas y proyectos que disputan la realidad, el sentido de lo lógico.

Beatriz Bragoni, una referente con chapa internacional en el campo de la Historia.

Libros

Bragoni rastrea el origen del mito a través del miedo al complot; Larriqueta piensa el desenlace (o la transición) hacia una nueva forma de organización.

Una de las preguntas que ambos libros potencian, es bastante clásica en la política de estos últimos 200 años. Y siempre vuelve luego de alguna estampida.

¿Puede refundarse un país (Larriqueta) sin entender los delirios de su propio nacimiento (Bragoni)? ¿Puede refundarse un país (Larriqueta) sin entender los delirios de su propio nacimiento (Bragoni)?

Como poder se puede. Somos mejor que nadie la evidencia de este desafío organizacional, estructural. Por eso quizá a los parches los entendemos como soluciones. El "vamos viendo".

Daniel Larriqueta

El descendiente del gobernador de Mendoza en 1863, Carlos González, el inquieto ensayista Daniel Larriqueta, presenta un libro osado que se emparenta con una tribuna ideológica, en el sentido más generoso de la expresión y nada peyorativo. Todo lo contrario.

Larriqueta analiza las crisis estructurales y proyecta una "segunda" refundación para un país que agotó sus mitos iniciales. Es parte de su gran teoría. Es una invitación a polemizar sobre el rumbo de Argentina.

Al contrario de lo que es costumbre, las ideas de Larriqueta se expresan en un tono conciliador, propositivo, como un inicio de diálogo interesante, partiendo de algunos juicios históricos que merecen ser revisados.

La inmigración, ese fenómeno, esa acción que encajó a la perfección en el pensamiento liberal del siglo XIX en el país, "la pasión de poblar", es el centro neurálgico para entender el destino de patria, dicho en modo más que circunspecto.

Desde allí Larriqueta revisa en modo minucioso y panorámico qué produjo aquel tsumani que llegó a la Argentina cuando la Argentina se estaba haciendo. La mirada del ensayista es innovadora.

Beatriz Bragoni

En su última obra para Edhasa, Beatriz Bragoni arriba a una conclusión fulminante al demostrar que la independencia argentina nació, en gran medida, en la penumbra del rumor.

Las "noticias falsas" (las fake news decimonónicas, arriesgamos) y las acusaciones de conspiración realista o sediciosa no eran simples desviaciones del proceso revolucionario, sino el procedimiento con la que la elite patriota ejercía la "justicia revolucionaria". Una muestra más de su frágil poder.

"El miedo al complot y la circulación de la información distorsionada no fueron anomalías de la Revolución de Mayo, sino sus mecanismos centrales de legitimación y control territorial", anota la historiadora, en un tramo de su investigación.

En este libro la autora nos conduce a vivir la desconfianza mutua entre aquellos actores solemnes, razón que los obligó a la invención constante de enemigos internos. En este libro la autora nos conduce a vivir la desconfianza mutua entre aquellos actores solemnes, razón que los obligó a la invención constante de enemigos internos.

Bragoni tal vez quiera decirnos que este país nació obsesionado con su propia supervivencia. Y que desde el minuto cero estuvo muy bien dispuesto a creer sus propias invenciones dramáticas para sostener el edificio del poder.

Conclusión

Bragoni descompone la maquinaria del rumor que inventó la "primera" Argentina. A su turno, Larriqueta en "La segunda Argentina" aborda el agotamiento terminal de los mitos que resultaron de aquella y de las posteriores construcciones del siglo XX.

El diagnóstico del ensayista es frontal: la estructura institucional, fiscal y territorial que el país consolidó hacia finales del siglo XIX y refundó a mediados del siglo XX se encuentra exhausta.

Para Larriqueta, la Argentina actual padece una forma contemporánea de "noticia falsa": la ilusión de que el centralismo porteño, el hiperpresidencialismo y la economía prebendaria pueden seguir generando bienestar en un mundo que cambió radicalmente.

Beatriz Bragoni junto a Daniel Larriqueta ayudan a comprender el misterio que a veces se propone ser la Argentina. Beatriz Bragoni junto a Daniel Larriqueta ayudan a comprender el misterio que a veces se propone ser la Argentina.

Aunque ese misterio bien podría contener parte de la gracia de este proyecto de país que nunca alcanza a salir de la maqueta.