Según su teoría, el matrimonio presidencial "está generando un clima de tensión institucional para encontrar una excusa que le permita irse sin aplicar los ajustes que exigirá la insostenible política económica vigente". Ese "fardo" quedará para el que la suceda, entre los que destaca a Carlos Reutemann, Julio Cobos y Francisco de Narváez.
En una entrevista con lanacion.com por el Bicentenario, Cavallo señaló que ve en el presente una continuidad del gobierno de Eduardo Duhalde, al que acusa de realizar un "golpe institucional" en 2001, junto con la dirigencia peronista y radical de la provincia de Buenos Aires. Ese es el punto de inflexión al que vuelve en cada respuesta, como si fuera el comienzo de todos los males que hoy ve resurgir agravados, como la inflación o la pobreza.
El economista cordobés, diplomado en Harvard y honrado con múltiples reconocimientos internacionales que cuelgan en la pared de su despacho, mira fijo a los ojos cuando habla de su Plan de Convertibilidad. Su voz, de momentos aguda, se acelera al repetir los fundamentos de la teoría con la que combatió la hiperinflación que marcó el final del gobierno de Raúl Alfonsín; esa fórmula que fue "abortada antes de tiempo", al igual que su función pública, tras la decisión de retener los depósitos en el corralito bancario.
Admite que pudo haber cometido "ciertos errores", aunque escapa rápidamente a ese ejercicio intelectual que cree un sin sentido.
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