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Una nueva edición del festival “Rivadavia canta al país” ya está en marcha. Nuevos sueños se renuevan y el trabajo de meses empieza a verse plasmado sobre un enorme escenario que alegra durante cuatro noches a una gran zona del Este provincial.
Es que “Rivadavia canta al país” motoriza, moviliza, como cualquier festival que existe en nuestra Argentina. Desde luego, que lo sentimos y lo vivimos de otra manera, porque es mendocino y eso ya tiene un plus especial.
Entonces, desde varios kilómetros antes de pisar la ciudad rivadaviense, ya pueden verse chicos que orientan para una llegada correcta, sin problemas. Y este es uno de los primeros síntomas que se detectan en este evento, que cuenta con una organización asombrosa.
Así, al llegar al predio del Complejo Polideportivo Municipal todo es orden, limpieza, mucha música y, por sobre todas las cosas, buena onda.
El festival es mucho más que un encuentro musical. Está la “Carpa de la Cultura” donde artistas del Este presentan sus obras, donde hay un escenario que recibe a aquellos que todavía no logran subir al escenario mayor y donde los artesanos pueden mostrar todo su talento.
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Está la zona que parece un gran persa, con “Rolex” a $30 y “Ray Ban” a $25; o los quioscos que ofertan jugos tropicales de moda; o las heladerías; o los puesto de pizzas ($15), choripán ($8) o panchos ($5) con gaseosas o cervezas, repletos; o los ranchos para comer una parrilla libre por $40 o una buena porción de pollo con ensalada por $20.
Y en el medio de todo eso, aparece gigante el escenario mayor, en donde brilló Estela Raval y Jairo derrochó talento y buena música; donde Jorge Viñas puso la cuota de mendocinidad necesaria y Carlos Méndez sorprendió a más de uno; donde estará la Sole (esta noche), el Chaqueño Palavecino (mañana) y Jorge Rojas (el domingo).
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Está bueno disfrutar de Rivadavia y su festival, porque siempre hay lugar para sorpresas, como Jairo cantando el Himno Nacional Argentino junto a la Orquesta Municipal.
Esto recién empieza y hay lugar para mucha gente, porque el predio es grande y cómodo. Sólo hay que tomar la decisión de ir para el Este mendocino y disfrutar de una buena noche. Están todas las condiciones dadas para que eso suceda.