Verano en Mendoza: dónde están las dunas que recrean el Sahara argentino
En verano, Mendoza sorprende con las dunas de El Nihuil, un desierto único en San Rafael donde se pueden realizar diferentes actividades.
El Nihuil ofrece un paisaje distinto al clásico verano mendocino.
Cuando se piensa en Mendoza, lo primero que suele venir a la mente son las montañas y los viñedos para visitar en verano. Sin embargo, en el sur de la provincia existe un paisaje completamente distinto que sorprende a quienes lo visitan por primera vez: un inmenso mar de arena que muchos comparan con el Sahara argentino.
Se trata de las Dunas de El Nihuil, un desierto natural de alrededor de 30.000 hectáreas ubicado en el departamento de San Rafael, a unos 85 kilómetros de la ciudad. El contraste es impactante: a pocos metros del lago y la villa turística, se despliega un territorio dominado por arena fina, lomadas interminables y dunas que cambian de forma con el viento.
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Un paisaje extremo de Mendoza que no deja de sorprender
Las dunas alcanzan en algunos sectores más de 200 metros de altura, creando un escenario imponente que parece no tener fin. El acceso no es libre ni convencional: para recorrer la zona es necesario hacerlo en vehículos 4x4 y, preferentemente, con guías especializados, ya que se trata de un área extensa y de difícil orientación.
Esta característica convierte la visita en una experiencia distinta, ideal para quienes buscan aventura, contacto con la naturaleza y paisajes poco habituales dentro del territorio argentino. No por nada, este desierto mendocino fue escenario de competencias internacionales como el Rally Dakar y el Desafío Ruta 40.
Aventura, adrenalina y naturaleza en estado puro
Los recorridos por las dunas combinan emoción y contemplación. La velocidad sobre la arena, las subidas pronunciadas y las bajadas abruptas se alternan con momentos de silencio absoluto, donde el paisaje parece detenido en el tiempo. Es una actividad apta para realizar en familia, siempre bajo condiciones seguras y con operadores habilitados.
Además de la aventura, el entorno guarda rastros de un pasado geológico remoto y ofrece vistas únicas del cielo sanrafaelino, especialmente al atardecer, cuando los tonos dorados y anaranjados transforman el desierto en un espectáculo natural.
El Nihuil, un destino que lo tiene todo
Las dunas se encuentran muy cerca de la villa turística de El Nihuil, desarrollada a orillas del embalse formado por el río Atuel. Esta zona suma otro atractivo clave: la posibilidad de combinar desierto, lago y cañón en un mismo viaje. Deportes náuticos, senderismo y gastronomía regional completan la propuesta.


