Todas las enfermedades que previene la acelga
La acelga tiene más beneficios para la salud de lo que mucha gente cree. Estudios científicos muestran que hay que comerla con regularidad.
El corazón agradece lo que comes cada día. La acelga es una de las verduras con mayor concentración de nutrientes por peso. Una taza cocida aporta más del 700% de la vitamina K diaria recomendada, según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Además, tiene potasio, magnesio y antioxidantes que actúan directamente sobre ciertas enfermedades.
Lo que los estudios dicen sobre la acelga
Investigaciones publicadas en el British Journal of Nutrition encontraron que las personas que consumen verduras de hoja verde como la acelga más de tres veces por semana tienen un 19% menos de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. El mecanismo es claro: los flavonoides y el magnesio presentes en la planta ayudan a regular la insulina y a bajar los picos de glucosa después de comer.
Para el corazón, los beneficios también son concretos. El potasio de la acelga —960 miligramos por taza cocida— ayuda a bajar la presión arterial al contrarrestar los efectos del sodio. La American Heart Association señala que una dieta rica en potasio se asocia a una reducción de hasta un 24% en el riesgo de accidente cerebrovascular.
Los huesos también se benefician. La vitamina K que tiene la acelga participa en la producción de osteocalcina, una proteína necesaria para mantener la densidad ósea. Estudios del Journal of Bone and Mineral Research muestran que niveles bajos de vitamina K se relacionan con mayor riesgo de fracturas en personas mayores de 50 años.
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Un dato que pocos conocen: la acelga tiene betaína, un compuesto que protege el hígado y ayuda al cuerpo a procesar las grasas. No es un dato menor en una época donde el hígado graso afecta a una de cada cuatro personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.



