¿Sismo, temblor o terremoto? La explicación de un geólogo tras el fuerte movimiento que sacudió Colombia
El geólogo Javier Gómez Figueroa explicó a MDZ qué diferencia a un sismo de un terremoto y por qué los daños dependen de mucho más que la magnitud.
Vecinos y rescatistas buscan a sobrevivientes bajo los escombros tras el terremoto en Colombia.
EFEUn fuerte movimiento sísmico volvió a poner a Colombia en el centro de la escena y abrió una pregunta que suele aparecer cada vez que la tierra se mueve: ¿se trata de un sismo, temblor o un terremoto? El geólogo consultor y docente de la UNCUYO, Javier Gómez Figueroa, explicó a MDZ las diferencias y qué factores determinan el impacto.
El especialista remarcó que no existe un número mágico a partir del cual un movimiento deja de ser sismo para convertirse automáticamente en terremoto. La magnitud permite conocer la energía liberada, pero los daños dependen también de la profundidad, las construcciones, el terreno y la preparación de la población. En Colombia, el movimiento registrado hoy tuvo una magnitud de 7,4 y una profundidad cercana a los 96 kilómetros, según los reportes disponibles.
Sismo, temblor y terremoto: qué significa cada palabra
En la conversación con MDZ, Javier Gómez Figueroa explicó que sismo es el concepto más amplio. “Sismo es cualquier tipo de movimiento de la corteza terrestre, ya sea continental como oceánica”, señaló el geólogo. En cambio, la palabra temblor suele utilizarse para describir movimientos de menor magnitud o aquellos que son percibidos de manera leve por la población.
La diferencia con terremoto no está determinada simplemente por una cifra. “Vos no podés decir: a partir de 6,5 es terremoto o es sismo”, explicó. Para el especialista, un mismo movimiento puede generar consecuencias completamente diferentes según dónde ocurra. “Si le agarra un movimiento telúrico a Chile de 6,9, no pasa nada; pero si le agarra un sismo de 6,9 de nuevo a Venezuela, se terminan de caer las pocas viviendas que quedaron”, ejemplificó.
Esto se relaciona directamente con la manera en que se mide y se percibe un terremoto. La magnitud cuantifica la energía liberada por el fenómeno, mientras que la intensidad describe cómo se sintió y qué efectos produjo en un determinado lugar. El propio sistema de monitoreo del Servicio Geológico Colombiano evalúa las intensidades según los efectos registrados en distintas localidades.
La magnitud no explica por sí sola el daño
Para Javier Gómez Figueroa, uno de los principales errores es mirar únicamente el número de magnitud. La profundidad del foco, la distancia respecto de las zonas pobladas, las características del suelo y, especialmente, la calidad de las construcciones pueden cambiar completamente el resultado.
“Eso depende también de la infraestructura antisísmica que hay en la región”, sostuvo. Y agregó: “Vos no podés decir que a partir de determinada magnitud es terremoto”. El geólogo puso como ejemplo a Mendoza, donde existe una cultura sísmica mucho más desarrollada debido a la frecuencia histórica de estos fenómenos.
Esa preparación también modifica la manera en que una sociedad enfrenta un terremoto. “La gente no está preparada, no se hace la estructura antisísmica, no se hace como acá en Mendoza”, señaló. En ese sentido, destacó la importancia de contar con planes familiares, conocer las zonas seguras y tener preparada una mochila de evacuación con elementos básicos.
El especialista también cuestionó una idea instalada después de grandes tragedias: que la magnitud por sí misma es la principal responsable de las muertes. “Lo que mata no es la intensidad de un sismo, lo que mata es la baja presencia del Estado en donde tiene que haber”, sostuvo durante la charla con MDZ, al referirse a la importancia del ordenamiento territorial, la prevención y las normas de construcción.
Qué hay detrás de los terremotos en Colombia
La explicación también lleva directamente a la geología de Sudamérica. Colombia forma parte de una región tectónicamente muy activa, en el extremo norte de los Andes, donde interactúan distintas placas. En el margen occidental del continente, la placa de Nazca se introduce por debajo de la placa Sudamericana en un proceso conocido como subducción, responsable de buena parte de la actividad sísmica y volcánica de la región. La subducción de la placa de Nazca también participa en la formación y evolución de la cordillera de los Andes.
“En Colombia además hay un tema más complejo, hay como un punto triple de placas tectónicas”, explicó Gómez Figueroa. “Está la placa Sudamericana, la placa de Nazca y la placa Caribe”, agregó.
El especialista aclaró, además, que no necesariamente debe hablarse de una única falla responsable de un terremoto. “No es una falla, sino varios conjuntos sistemáticos de fallas en el borde oeste de Sudamérica”, explicó.
La profundidad también es un elemento fundamental para entender por qué un terremoto puede sentirse a grandes distancias. En el caso del movimiento ocurrido hoy en Colombia, los reportes disponibles ubican el foco cerca de los 96 kilómetros de profundidad.
Por último, Javier Gómez Figueroa se refirió a otra de las dudas que comenzaron a circular alrededor del fenómeno: una supuesta relación directa entre el terremoto y la actividad de un volcán. Su respuesta fue contundente: “Imposible. Es un gran mito”. Según explicó, que un terremoto y una manifestación volcánica ocurran en un mismo período no significa que uno haya provocado automáticamente al otro. La actividad volcánica requiere ser analizada mediante registros sísmicos, deformación, gases y otros parámetros específicos. El Servicio Geológico Colombiano, de hecho, realiza un monitoreo permanente de los volcanes del país mediante este tipo de indicadores.
La coincidencia temporal, entonces, no alcanza para establecer una relación causal. “Es una coincidencia”, resumió el geólogo durante la conversación con MDZ. Lo cierto es que los terremotos no pueden predecirse con precisión. La mejor herramienta, insistió, sigue siendo la prevención.


