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Sin vacaciones en febrero: este pueblo te espera en otoño

El pueblo termal que brilla en otoño y casi nadie mira. Un viaje en otoño que vale la pena en marzo.

Un pueblo único.

Un pueblo único.

Mientras muchos lamentan no haber tenido vacaciones en febrero, hay destinos que esperan su mejor momento. San Jerónimo, en la provincia de San Luis, gana encanto cuando baja el calor intenso. Menos gente, paisajes abiertos y aguas termales a 39 grados convierten el otoño en la estación ideal para visitarlo.

Un otoño ideal

Ubicado a 25 kilómetros de la ciudad de San Luis, este pequeño pueblo forma parte del departamento Juan Martín de Pueyrredón. Su baja densidad poblacional crea un entorno de silencio y aire limpio. El horizonte se funde con salinas extensas que parecen nieve bajo el sol.

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Las Termas de San Jerónimo son el gran atractivo. Sus aguas mineralizadas brotan a 39 grados y atraen visitantes de todo el país. Se las vincula con alivio muscular y descanso profundo. Sumergirse en otoño, con brisa fresca alrededor, eleva la experiencia.

El pueblo integra el Circuito Turístico de las Termas y Salinas. Allí se conectan las Salinas del Bebedero, las Termas de Balde y las propias termas locales. El contraste entre el blanco de la sal y el vapor del agua caliente crea postales únicas.

A diferencia de destinos saturados en verano, en otoño el ritmo cambia. El paisaje árido y el cielo abierto, caminar sin prisa, apreciar colores y texturas que pasan desapercibidos en temporada alta...