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Simples pasos para cultivar tu propio bonsái

Al igual que un árbol cultivado en el jardín, los bonsáis no requieren de mayores cuidados. Descubre cómo lograrlo en casa.
Foto: Foto: shutterstock
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Si los bonsáis te dan curiosidad, pero no te animas a cultivar el tuyo, en esta nota encontrarás todos los secretos para hacerlo con éxito. Ya que, a pesar de lo delicados que parezcan, lo cierto es que cualquier persona puede lograrlo.

Tener un árbol en el jardín implica una serie de cuidados básicos: poda, riego, fertilización y control de plagas. Para tu propio tener un bonsái las tareas son las mismas, aunque cada uno debe ser medida para conseguir lo que buscamos.

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Qué es un bonsái

Lo primero que debes saber es que no es una especie particular, sino que se trata de un arte por el cual se cultivan arbustos controlando su tamaño a través de la poda y el modelado para que estos queden pequeños y parezcan árboles en miniatura.

Según la cultura china, donde nace esta costumbre, quienes podían conservar un árbol en maceta tenían asegurada la eternidad.

Sin embargo, si es tu primera experiencia, es mejor no dejarte llevar por esta tradición para no sentir presión.

Cuidados del bonsái

Una de las tareas fundamentales para mantener un bonsái saludable es la poda y el trasplante. Es que, a tratarse de ejemplares cultivados en lugares estrechos y sometidos a podas constantes, estos suelen tener un rápido crecimiento.

El trasplante se realiza para evitar que las raíces impidan un correcto drenaje del agua y se pudran. Generalmente, se lleva adelante cada dos o tres años. Al hacerlo, se debe aprovechar para recortar las raíces y cambiar por completo el sustrato. Esto retrasará su crecimiento y ayudará al bonsái a mantenerse del tamaño deseado.

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Otra parte fundamental para mantener el bonsái saludable es cultivarlo siempre en el exterior, aunque, si se tratan de especies tropicales o subtropicales requerirán un reparo durante el invierno.

El riego, en tanto, debe hacerse con especial cuidado. Resulta mucho más aconsejable realizarlo en dos pasos. Primero, se usará una regadera de agujeros finos para humedecer la tierra. Después de unos segundos se incorporará agua hasta observar que comience a escurrir por los drenajes.