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Flores que se abren de noche: cuáles son y cómo cuidarlas

Hay plantas que solo muestran su belleza al caer el sol. Enterate cuáles son las flores que salen de noche.

Incorporar estas flores permite disfrutar del jardín en un momento distinto del día. 

Incorporar estas flores permite disfrutar del jardín en un momento distinto del día. 

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Hay plantas que muestran su mejor versión durante la noche. Algunas especies esperan la caída del sol para desplegar sus flores, liberar sus aromas y atraer polinizadores. Estas flores, además de ser llamativas, son ideales para crear un jardín diferente, que brille durante la noche.

Qué flores se abren de noche

  • Dama de noche (Cestrum nocturnum): una de las más populares por su perfume intenso. Sus pequeñas flores blancas se abren al caer la noche y perfuman todo el ambiente.
  • Reina de la noche (Epiphyllum oxypetalum): una planta exótica cuyas flores grandes y blancas se abren solo por una noche. Es muy valorada por su belleza y rareza.
  • Galán de noche: similar a la dama de noche, se caracteriza por su fragancia fuerte y su capacidad de cubrir amplios espacios con su aroma.
  • Ipomea alba (campanilla blanca): sus flores se abren al anochecer y se cierran al amanecer. Son ideales para pérgolas o cercos.
  • Onagra o prímula nocturna: produce flores amarillas que se abren al atardecer y atraen insectos polinizadores.
prímula nocturna- Shutterstock
Sus colores claros ayudan a reflejar la luz en la oscuridad. Foto: Shutterstock

Sus colores claros ayudan a reflejar la luz en la oscuridad. Foto: Shutterstock

Por qué florecen de noche

Estas plantas evolucionaron para adaptarse a polinizadores nocturnos como polillas o murciélagos. En lugar de colores intensos, suelen tener tonos claros que reflejan la luz de la luna y aromas más fuertes para atraer insectos en la oscuridad. Además, se caracterizan por tener aromas intensos ideales para amantes de la jardinería.

Cómo cuidarlas

  • Ubicación: muchas prefieren lugares con buena luz durante el día, aunque no siempre sol directo.
  • Riego: moderado, evitando encharcamientos. La mayoría tolera mejor la sequía que el exceso de agua.
  • Suelo: bien drenado y con buen aporte de materia orgánica.
  • Protección: algunas especies son sensibles al frío, por lo que conviene resguardarlas en invierno.