Shakshuka: el plato popular de Medio Oriente que debes probar
Shakshuka es un plato emblemático del norte de África y el Medio Oriente, que ha ganado popularidad en todo el mundo gracias a su delicioso sabor y su versatilidad. La receta, que literalmente significa " mezcla" en árabe, combina huevos escalfados en una salsa espesa de tomates, pimientos, cebollas y especias, creando una mezcla perfecta de sabores reconfortantes y vibrantes. Aunque sus orígenes son debatidos, se cree que la shakshuka tiene raíces en la región magrebí, con influencias de la cocina israelí, tunecina y libanesa.
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Este plato es muy apreciado como desayuno o brunch, pero también puede servirse como una comida reconfortante en cualquier momento del día. La base de la shakshuka, llena de tomates maduros, ajo, comino y pimentón, ofrece una rica capa de sabor que se complementa perfectamente con los huevos cocidos al punto perfecto. A menudo se sirve con pan crujiente para sumergir en la salsa, lo que hace de este platillo una experiencia tanto de sabor como de textura. Su sencillez y los ingredientes accesibles han convertido a la shakshuka en una opción popular en hogares y restaurantes de todo el mundo. ¡Vamos a la receta!
Ingredientes
2 cucharadas de aceite de oliva extra virgen, 1 cebolla grande, picada en rodajas finas, 1 pimiento rojo, picado en tiras, 2 dientes de ajo, picados finamente, 1 cucharadita de comino molido, 1 cucharadita de pimentón dulce (puedes usar pimentón ahumado para un toque extra), 1/2 cucharadita de chile en polvo (ajusta al gusto), 1 lata (400 g) de tomates pelados enteros (o tomates frescos maduros, pelados y picados), 1 cucharada de pasta de tomate, sal y pimienta negra al gusto, 4-6 huevos frescos, 1/4 taza de agua (o caldo de verduras para un sabor más profundo), 1/4 taza de cilantro fresco picado (opcional), 1/4 taza de perejil fresco picado (opcional), queso feta desmenuzado (opcional, para un toque cremoso y salado), pan crujiente (para acompañar).
Procedimiento
- En una sartén grande, calienta las 2 cucharadas de aceite de oliva a fuego medio-alto. Añade la cebolla picada y cocina por unos 5-7 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que se ablande y se vuelva translúcida. Esto permite que la cebolla libere sus azúcares naturales y cree una base deliciosa para la salsa.
- Incorpora el pimiento rojo picado y cocina junto con la cebolla durante unos 3-4 minutos. Agrega el ajo picado y cocina durante 1 minuto adicional, hasta que se vuelva fragante. Ten cuidado de no quemar el ajo, ya que puede volverse amargo.
- Añade el comino molido, el pimentón dulce y el chile en polvo a la sartén. Remueve bien para que las especias se tuesten ligeramente y liberen sus aceites esenciales, lo que enriquecerá el sabor de la salsa. Cocina por aproximadamente 1-2 minutos, lo suficiente para que las especias se mezclen bien con las verduras.
- Vierte la lata de tomates pelados, aplastándolos ligeramente con una cuchara para que se deshagan y se conviertan en una salsa gruesa. Añade la cucharada de pasta de tomate y remueve para integrar todo. Agrega sal y pimienta al gusto. Cocina la mezcla a fuego medio durante unos 15-20 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta que los tomates se deshagan completamente y la salsa se espese un poco. Si la salsa está demasiado espesa, puedes añadir 1/4 taza de agua o caldo de verduras para aligerarla.
- Una vez que la salsa esté espesa y bien sazonada, utiliza una cuchara para hacer pequeños huecos en la salsa, asegurándote de dejar espacio suficiente para los huevos. Con cuidado, rompe los huevos uno a uno y colócalos en los huecos que has creado. Cubre la sartén con una tapa y cocina durante 5-8 minutos, dependiendo de cuán cocidos te gusten los huevos. Si prefieres los huevos más cocidos, deja la sartén en el fuego durante más tiempo o ponla en el horno (a 180°C) durante unos 5-10 minutos.
Una vez que los huevos estén cocidos a tu gusto, retira la sartén del fuego. Espolvorea con cilantro y perejil fresco picado para darle un toque fresco y aromático. Si deseas, puedes añadir un poco de queso feta desmenuzado por encima para un sabor más cremoso y salado.
Sirve la shakshuka caliente con pan crujiente a un lado. El pan es perfecto para sumergir en la salsa de tomate y los huevos, absorbiendo todo el sabor.
El shakshuka es un plato vibrante, lleno de sabor y muy satisfactorio, ideal para compartir con amigos o saborearlo en solitario. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a [email protected] te contestaremos a la brevedad.

