Scones de queso: una receta clásica y versátil
Los scones de queso son una delicia clásica que combina la suavidad y esponjosidad de los panes rápidos con el sabor intenso y reconfortante del queso. Originarios del Reino Unido, los scones son tradicionalmente un acompañamiento en el té de la tarde, pero su versión salada ha ganado un lugar especial en desayunos, brunchs o como bocadillo en cualquier momento del día.
Los scones de queso destaca por su sencillez y versatilidad. Con una base de ingredientes básicos como harina, mantequilla y leche, se enriquecen con el toque cremoso y salado del queso cheddar y el parmesano, creando una textura perfecta: crujiente por fuera y tierna por dentro. Además, su preparación no requiere largas horas de espera ni técnicas complejas, lo que los convierte en una excelente opción para quienes buscan hornear algo rápido y delicioso.
Ideales para disfrutar solos o acompañados con mantequilla, mermelada o crema agria, estos scones son un éxito garantizado en reuniones familiares o para disfrutar en casa con una bebida caliente. Atrévete a personalizarlos añadiendo hierbas frescas o especias para darles un toque único y convierte tu cocina en una panadería gourmet. ¡Vamos a la receta!
Ingredientes
250 g de harina de trigo, 1 cucharada de polvo de hornear, 1/2 cucharadita de sal, 50 g de mantequilla fría cortada en cubos pequeños, 100 g de queso cheddar rallado, 50 g de queso parmesano rallado, 150 ml de leche entera fría, 1 huevo mediano ligeramente batido (para pincelar).
Procedimiento
- Precalienta el horno a 200 °C (392 °F) y coloca papel de horno sobre una bandeja. Mide y prepara todos los ingredientes: tamiza la harina junto con el polvo de hornear y la sal en un bol grande. Asegúrate de que la mantequilla y la leche estén frías, ya que esto es crucial para lograr una textura ligera y esponjosa en los scones.
- Añade los cubos de mantequilla fría a la mezcla de harina. Usando las yemas de los dedos, desmorona la mantequilla en la harina hasta obtener una textura arenosa. No trabajes demasiado la mezcla; algunos trozos pequeños de mantequilla son ideales.
- Añade el queso cheddar y el parmesano rallados a la mezcla. Mezcla bien para distribuir uniformemente los quesos en la masa. Esto asegurará un sabor consistente en cada bocado.
- Haz un hueco en el centro de la mezcla seca y vierte la leche fría. Usa un cuchillo de hoja redonda o una espátula para combinar la masa. Mezcla solo hasta que los ingredientes se unan, sin amasar en exceso. La masa debe ser suave pero no pegajosa.
- Transfiere la masa a una superficie ligeramente enharinada. Aplana suavemente la masa con las manos o un rodillo hasta que tenga un grosor de aproximadamente 2 cm. Usa un cortador de galletas redondo (de unos 5 cm de diámetro) para cortar los scones. Si no tienes un cortador, puedes usar un vaso pequeño enharinado. Junta los restos de masa y repite el proceso hasta utilizarla toda.
- Coloca los scones en la bandeja preparada, dejando un pequeño espacio entre ellos. Pincela la parte superior con huevo batido para darles un color dorado brillante. Opcionalmente, puedes espolvorear un poco más de queso rallado encima para un acabado más sabroso y decorativo.
- Lleva los scones al horno precalentado y hornea durante 12-15 minutos, o hasta que estén dorados y hayan subido ligeramente. Para verificar si están listos, golpea suavemente la base de un scone; debería sonar hueco.
Retira los scones del horno y déjalos enfriar sobre una rejilla durante unos minutos antes de servir. Estos scones de queso son deliciosos calientes o a temperatura ambiente.
Puedes usar otros quesos como gruyere o gouda si no tienes cheddar o parmesano.
Para un toque extra, añade hierbas frescas como cebollino o perejil picado a la masa. También puedes incorporar un poco de pimienta negra molida o pimentón para un sabor más profundo.
Sirve los scones con mantequilla, crema agria o incluso una mermelada ligera para un contraste dulce-salado.
Los scones de queso se conservan en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante 1-2 días. Si deseas mantenerlos frescos por más tiempo, puedes congelarlos y calentarlos en el horno antes de servir. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a [email protected] te contestaremos a la brevedad.

