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Scones de queso fáciles con ingredientes simples

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar unos deliciosos scones de queso con nuestra receta favorita e imbatible.
Trucos para hacer scones de queso perfectos Foto: Shutterstock
Trucos para hacer scones de queso perfectos Foto: Shutterstock

Los scones de queso son una delicia tradicional de la cocina británica que han ganado popularidad en muchas partes del mundo por su textura esponjosa y su sabor equilibrado entre lo salado y lo cremoso. Son ideales para acompañar un o café en la merienda, aunque también se disfrutan como parte de un desayuno o brunch. La combinación del queso derretido con la masa suave es irresistible, y su preparación es bastante sencilla, lo que los convierte en una opción perfecta para hacer en casa.

Los scones de queso son una variación salada de los tradicionales scones dulces, muy populares en el Reino Unido y servidos en el clásico "afternoon tea". Fuente: Shutterstock

La clave para obtener scones perfectos está en trabajar la masa lo menos posible para mantener una textura ligera y aireada, además de usar mantequilla bien fría que, al derretirse durante el horneado, crea pequeñas capas que hacen que los scones queden hojaldrados. Puedes usar diferentes tipos de queso según tu preferencia, desde un cheddar maduro para un sabor intenso, hasta un gouda más suave.

Estos scones de queso te permitirán preparar unos bocados deliciosos en poco tiempo. Además, puedes personalizarlos añadiendo hierbas frescas o especias, creando así una versión única y especial de esta clásica preparación. ¡Perfectos para disfrutar en cualquier ocasión! ¡Vamos a la receta!

El uso de mantequilla bien fría es crucial para obtener una textura hojaldrada en los scones, ya que al derretirse en el horno, forma pequeñas capas de aire. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

250 g de harina de trigo todo uso (aproximadamente 2 tazas), 2 cucharaditas de polvo de hornear (8 g), ½ cucharadita de sal (3 g), ½ cucharadita de azúcar (3 g) - opcional para equilibrar los sabores,  60 g de mantequilla fría (aproximadamente 4 cucharadas), 100 g de queso cheddar o gouda rallado (aproximadamente 1 taza), 150 ml de leche entera o suero de leche (aproximadamente ? de taza), 1 huevo (para dorar, opcional), pimienta negra al gusto (opcional para darle un toque extra de sabor), 1 cucharadita de mostaza en polvo (opcional, le da un toque extra al queso).

 

Procedimiento

  1. Primero, tamiza la harina en un bol grande para asegurarte de que no tenga grumos. Añade las 2 cucharaditas de polvo de hornear, la sal y el azúcar (si lo estás usando). Si optas por agregar la mostaza en polvo y la pimienta, este es el momento adecuado para incluirlos en la mezcla seca. Mezcla todo bien con una cuchara o batidor de mano.
  2. Corta la mantequilla en cubos pequeños. Es muy importante que la mantequilla esté bien fría para obtener scones esponjosos y bien hojaldrados. Añade la mantequilla al bol con los ingredientes secos y, con un cortador de masa o un tenedor, empieza a desmenuzarla dentro de la harina. El objetivo es que se formen migas gruesas, de manera que la mantequilla se integre bien con la harina, pero sin derretirse por completo.
  3. Este paso es esencial para la textura final de los scones. Cuando la mantequilla se hornea, forma pequeñas burbujas de aire, lo que ayuda a que los scones queden ligeros y aireados.
  4. Una vez que hayas integrado la mantequilla, agrega el queso rallado. El queso puede ser cheddar, gouda o cualquier otro queso de tu preferencia que derrita bien. Si quieres un sabor más fuerte, puedes usar queso parmesano o un queso azul suave, aunque cheddar es la opción más común.
  5. Mezcla bien el queso con la harina y la mantequilla para que quede distribuido de manera uniforme.
  6. Ahora, forma un hueco en el centro de la mezcla seca y vierte los 150 ml de leche o suero de leche. Si tienes suero de leche a mano, es preferible porque le aporta un toque ligeramente ácido que combina muy bien con el queso. Con una cuchara de madera o una espátula, mezcla de manera suave, solo hasta que los ingredientes secos absorban el líquido. No mezcles en exceso, ya que esto podría endurecer la masa.
  7. Si la masa parece demasiado seca, puedes añadir un poco más de leche, pero hazlo de a poco.
  8. Enharina ligeramente la superficie de trabajo y vuelca la masa. Amasa suavemente, solo hasta que la masa esté unida. Evita trabajarla demasiado para mantener la textura esponjosa.
  9. Estira la masa hasta que tenga aproximadamente 2 cm de grosor. Puedes usar un rodillo, pero también es fácil hacerlo con las manos. Luego, con un cortador redondo o un vaso, corta los scones. También puedes simplemente cortar la masa en triángulos con un cuchillo.
  10. Precalienta el horno a 200 °C (400 °F). Coloca los scones en una bandeja para hornear forrada con papel pergamino. Si lo deseas, puedes batir el huevo y usarlo para pincelar la parte superior de los scones. Esto les dará un color dorado brillante al hornearse. Hornea durante 12-15 minutos, o hasta que los scones estén dorados y hayan crecido bien. El tiempo puede variar según tu horno, así que vigílalos a partir del minuto 10.
Los scones de queso no solo se sirven en la merienda, sino que también son un excelente acompañamiento para sopas, ensaladas o como base para sándwiches rápidos. Fuente: Shutterstock

Saca los scones del horno y déjalos enfriar unos minutos sobre una rejilla. Son perfectos para servir tibios, con un poco de mantequilla extra o acompañados de una sopa o ensalada. ¡Saborea estos deliciosos scones de queso!

Si prefieres un toque más crujiente, puedes agregar una mezcla de quesos como parmesano o gruyère para la parte superior antes de hornear. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a [email protected] te contestaremos a la brevedad.