Receta de beignets caseros: suaves, esponjosos y deliciosos
Los beignets son unos dulces fritos y esponjosos, originarios de Francia, pero que se han convertido en un emblema de la gastronomía de Nueva Orleans, Luisiana. Su textura ligera y aireada, junto con su característica cobertura de azúcar glass, los hace irresistibles tanto para el desayuno como para la merienda.
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El término “beignet” proviene del francés y significa “buñuelo”, aunque su preparación y textura son únicas. En Francia, los beignets han sido parte de la repostería desde la Edad Media, preparados con diferentes rellenos como frutas, crema o chocolate. Sin embargo, cuando los colonos franceses llevaron los beignets a Nueva Orleans, esta se adaptó para hacerlos sin relleno y con una textura más esponjosa, convirtiéndose en un clásico de la cocina criolla.
Uno de los lugares más icónicos para disfrutar de estos dulces es el Café du Monde, en el Barrio Francés de Nueva Orleans. Este café, abierto desde 1862, ha popularizado los beignets a nivel mundial, sirviéndolos siempre frescos y acompañados de café con achicoria.
Aunque parezcan difíciles de hacer, los beignets caseros son bastante accesibles. La clave está en usar una masa bien fermentada y freírlos a la temperatura correcta para que queden esponjosos por dentro y dorados por fuera. ¡Vamos a la receta!
Ingredientes
Para la masa: 500 g de harina de trigo, 7 g de levadura seca (o 20 g de levadura fresca), 250 ml de leche tibia, 1 huevo, 50 g de azúcar, 60 g de mantequilla derretida, 1 cucharadita de extracto de vainilla, 1/2 cucharadita de sal.
Para freír y decorar: aceite vegetal para freír, 150 g de azúcar glass para espolvorear.
Procedimiento
- En un bol pequeño, disuelve la levadura en la leche tibia y deja reposar durante 5-10 minutos hasta que se active y forme espuma.
- En un bol grande, mezcla la harina con el azúcar y la sal. Agrega el huevo, la mantequilla derretida, la vainilla y la levadura activada. Mezcla bien hasta integrar todos los ingredientes.
- Amasa durante 10-15 minutos hasta obtener una masa suave y elástica. Si la masa está demasiado pegajosa, añade un poco más de harina, pero sin excederte para que los beignets queden ligeros.
- Cubre la masa con un paño limpio y deja reposar en un lugar cálido durante 1-2 horas, hasta que doble su tamaño.
- Sobre una superficie ligeramente enharinada, extiende la masa con un rodillo hasta alcanzar un grosor de aproximadamente 1 cm.
- Corta la masa en cuadrados de unos 5x5 cm o en rectángulos, según prefieras.
- Coloca los beignets sobre una bandeja con papel pergamino y cúbrelos con un paño, dejándolos reposar por 30 minutos más para que vuelvan a crecer ligeramente.
- En una sartén o cacerola profunda, calienta suficiente aceite a 180°C. Para comprobar la temperatura, puedes introducir un pequeño trozo de masa; si burbujea y sube rápidamente, el aceite está listo.
- Fríe los beignets en tandas, asegurándote de no sobrecargar la sartén. Cocínalos durante 1-2 minutos por cada lado, hasta que estén dorados e inflados. Retíralos con una espumadera y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
- Mientras los beignets aún están calientes, espolvorea generosamente con azúcar glass usando un colador fino.
Sírvelos de inmediato y disfrútalos con café, chocolate caliente o té.
Los beignets son una delicia clásica que combina una textura ligera y un sabor dulce perfecto. Prepararlos en casa es más sencillo de lo que parece y el resultado es espectacular. Ya sea para un desayuno especial o una merienda, estos bocaditos esponjosos siempre serán una gran elección. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.