Qué significa que un perro o gato coma pasto y cuándo puede indicar un problema
Descubrí por qué un perro o gato puede comer pasto, cuáles son los beneficios de este hábito y cuándo conviene consultar al veterinario.
Cuándo la ingesta de pasto o hierba puede ser un problema para el perro o gato. Foto: Shutterstock
En el saber popular se cree que cuando un perro o un gato come pasto lo hace para regular su sistema digestivo o porque se siente mal del estómago. Sin embargo, los especialistas señalan que este comportamiento puede tener varias explicaciones y advierten que, en algunos casos, también puede ser una señal de alerta.
Las dos razones principales de la ingesta de pasto en mascotas
Según un artículo de National Geographic, comer pasto cumple dos funciones fundamentales en la mascota. La primera es ayudar a limpiar el sistema digestivo de parásitos internos y la segunda es aportar fibra a la dieta. La eliminación de los parásitos se produce principalmente a través de las heces, mientras que la fibra contribuye a reducir la absorción de colesterol, ácidos biliares y glucosa.
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Además, en el caso de los gatos existe un beneficio adicional: la hierba puede ayudarlos a expulsar las bolas de pelo que ingieren durante el acicalamiento. Hasta este punto, el consumo de pasto puede aportar ventajas para las mascotas. Sin embargo, también hay situaciones en las que este hábito puede convertirse en un problema.
Cuándo ingerir hierba se convierte en un problema para el animal
Según el artículo, el principal riesgo aparece cuando perros y gatos consumen plantas de interior del hogar. Muchas de estas especies no son digeribles para los animales e incluso pueden resultar tóxicas, provocando problemas de salud de distinta gravedad.
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En estos casos, algunos de los síntomas de alerta pueden ser vómitos, diarrea, decaimiento o cambios en el comportamiento. Por eso, los especialistas recomiendan evitar que las mascotas tengan acceso a plantas potencialmente peligrosas y, si suelen buscar hierba para consumir, ofrecer alternativas seguras, como la hierba para gatos o plantas aptas para mascotas.
Plantas de interior que no deben comer los animales
Existen numerosas plantas de interior que pueden resultar tóxicas para perros y gatos. Entre las más comunes se encuentran el potus, la dieffenbachia, los lirios, la azalea, el filodendro y la costilla de Adán. Aunque son muy populares en los hogares, su ingesta puede causar irritación bucal, vómitos, problemas digestivos e incluso complicaciones más severas. Por eso, antes de incorporar una nueva planta al hogar, es importante verificar que sea segura para convivir con mascotas.