Qué es el scripting, la técnica de escritura consciente para diseñar el futuro que es furor
Es una técnica de escritura consciente para diseñar el futuro que se basa en la maleabilidad de la mente y exige un nivel de detalle cinematográfico.
Una técnica que es tendencia. Fuente: Shutterstock.
Una nueva técnica de escritura está empezando a capturar la atención general. Se trata del scripting. A diferencia de las listas de propósitos, la práctica consiste en redactar de manera minuciosa en tiempo presente la realidad que se desea vivir como si estuviera consolidada.
De qué se trata esta técnica de escritura
La base que sostiene al scripting es la maleabilidad de la mente. Al plasmar un escenario con lenguaje presente y cargado de detalles emocionales, el cerebro comienza a procesar esa información como una alternativa real y factible. Debido a que los mecanismos neurológicos no siempre logran diferenciar con nitidez entre un estímulo profundamente imaginado y uno concreto, este ejercicio modifica paulatinamente la forma en que las personas perciben el entorno.
Te puede interesar
Por qué hay que poner hojas de laurel detrás del inodoro: para qué sirve
Por otro lado, el componente físico juega un rol crucial. Escribir a mano exige una desaceleración obligatoria. Este acto interrumpe el flujo automático de los pensamientos diarios forzando a habitar un estado de concentración absoluta que propicia la toma de decisiones más enfocadas.
La escritura como herramienta de bienestar no es una novedad en el ámbito científico.
El gran precursor en esta área fue el psicólogo norteamericano James Pennebaker, quien demostró los efectos clínicos de la escritura terapéutica. En sus experimentos, las personas que redactaron sus experiencias traumáticas durante 15 minutos a lo largo de cuatro días experimentaron caídas drásticas en sus niveles de cortisol (la hormona del estrés), menor ansiedad y una reducción comprobada en sus consultas médicas médicas.
Sin embargo, el scripting se alinea más con una vertiente moderna estudiada en la Universidad York St. John de Inglaterra, denominada "Mi mejor yo posible" (Best Possible Self).
La directora de este proyecto en el Reino Unido, la profesora Jennifer Shevchenko, aclara que este ejercicio no busca el desahogo caótico de emociones. Por el contrario, se solicita a los participantes que describan con un nivel de detalle casi cinematográfico un escenario futuro donde alcanzaron sus metas laborales, afectivas y de salud.
No se trata de que las metas aparezcan por arte de magia. Lo que ocurre es que el cerebro activa su sistema de atención selectiva, empezando a registrar y priorizar oportunidades del entorno que antes pasaban desapercibidas.
Los especialistas advierten que el scripting pierde toda efectividad cuando se ejecuta desde la carencia o la ansiedad (pensar en "lo que me falta"). Al escribir bajo ese estado emocional, lo único que se logra es reforzar la frustración.
Para que la técnica funcione como un verdadero catalizador de enfoque, debe existir una coherencia estricta entre el texto, el pensamiento, la emoción y, fundamentalmente, la acción. Escribir sin mover un dedo transforma la práctica en una mera fantasía; escribir acompañado de un plan de acción la convierte en una estrategia de diseño personal.


