Prepara el guiso más querido de Brasil: feijoada fácil y sabrosa
Si estás buscando una receta tradicional, sabrosa y con historia, la feijoada brasileña es una opción perfecta. Este plato típico combina frijoles negros con distintos tipos de carne, creando un guiso abundante y lleno de sabor, ideal para compartir en familia o con amigos durante el fin de semana.
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La feijoada es considerada el plato nacional de Brasil, y aunque su preparación toma tiempo, el resultado vale cada minuto. Su origen se remonta a la época colonial, cuando los esclavizados africanos preparaban guisos con las partes menos apreciadas del cerdo, como orejas, patas y tocino, mezclándolas con frijoles negros. Con el tiempo, la preparación fue evolucionando e incorporando ingredientes más variados, hasta convertirse en el plato sofisticado y emblemático que es hoy.
En Brasil, la feijoada se suele servir los miércoles y sábados, acompañada de arroz blanco, farofa (harina de yuca tostada), naranjas en rodajas y col rizada salteada. Es un plato de celebración, de encuentros familiares y de identidad cultural. ¡Vamos a la receta!
Ingredientes
Para la feijoada: 500 g de frijoles negros, 250 g de carne de cerdo salada (como costilla o espinazo), 200 g de chorizo tipo portugués, 200 g de longaniza ahumada, 200 g de tocino o panceta, 1 cebolla grande, 4 dientes de ajo, 2 hojas de laurel, sal y pimienta al gusto, 1 cucharada de aceite vegetal o de oliva.
Para acompañar: arroz blanco cocido, naranjas peladas y en rodajas, col rizada (couve) salteada con ajo y aceite, farofa (harina de yuca tostada en mantequilla o aceite con cebolla).
Procedimiento
- La noche anterior, coloca los frijoles negros en un recipiente grande y cúbrelos con agua. Déjalos en remojo durante al menos 8 horas. Esto ayuda a ablandarlos y reduce el tiempo de cocción.
- Si utilizas carne de cerdo salada (como espinazo o costilla), colócala en agua fría desde la noche anterior, cambiando el agua al menos dos veces para reducir el exceso de sal. También puedes hervirla brevemente antes de usarla para acelerar el proceso.
- Escurre los frijoles remojados y colócalos en una olla grande con agua limpia, suficiente para cubrirlos por unos 3 dedos. Agrega las hojas de laurel y comienza a cocinarlos a fuego medio, sin sal.
- Mientras los frijoles se cocinan, corta el chorizo, la longaniza y el tocino en trozos medianos. En una sartén grande, sofríe el tocino hasta que esté dorado y suelte grasa. Añade el chorizo y la longaniza, y cocínalos por unos minutos hasta que se doren un poco. Retira y reserva.
- En la misma sartén, agrega un poco de aceite si es necesario y sofríe la cebolla picada finamente hasta que esté transparente. Añade el ajo picado y cocina por 1 minuto más. Este sofrito es clave para darle sabor a la feijoada.
- Cuando los frijoles lleven unos 45 minutos de cocción (deben estar casi tiernos), añade todas las carnes (las saladas previamente escurridas, los embutidos y el tocino) y el sofrito de ajo y cebolla. Remueve bien y deja que todo se cocine junto durante 45 a 60 minutos más a fuego bajo, removiendo ocasionalmente para evitar que se pegue.
- Cuando los frijoles estén tiernos y el guiso tenga una consistencia espesa, rectifica la sal y añade pimienta al gusto. Si lo deseas más cremoso, puedes machacar ligeramente algunos frijoles contra el borde de la olla y mezclarlos.
Prepara los acompañamientos
- Cocina el arroz blanco como de costumbre.
- Lava y corta la col rizada en tiras finas, saltéala con ajo picado en un poco de aceite por 3 a 5 minutos.
- Pela las naranjas y córtalas en rodajas.
- Para la farofa, dora un poco de cebolla en mantequilla o aceite, agrega harina de yuca y remueve hasta que esté ligeramente dorada.
Sirve la feijoada caliente en platos hondos o cazuelas, acompañada de arroz blanco, col salteada, farofa y las rodajas de naranja. Este contraste de sabores —salado, dulce, fresco y ahumado— es lo que hace de la feijoada una experiencia única.
Siguiendo el paso a paso , puedes saborear uno de los platos más queridos de Brasil desde tu propia cocina. Es perfecto para reuniones y celebraciones, y una excelente manera de explorar la riqueza de la gastronomía brasileña. ¡Y a disfrutar!

