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Por qué se regalan flores amarillas el 21 de septiembre

Las flores amarillas se convirtieron en una tradición cada 21 de septiembre. El origen del gesto está ligado a una escena de Floricienta.

Lsa flores amarillas tienen diversos significados Foto: Freepik
Lsa flores amarillas tienen diversos significados Foto: Freepik

Cada 21 de septiembre, con la llegada de la primavera, las flores amarillas vuelven a convertirse en protagonistas. En la Argentina, regalar un ramo de este color se transformó en una costumbre que creció en los últimos años. Aunque suele relacionarse con el cambio de estación, el origen de esta tradición está ligado una recordada novela juvenil.

La tendencia se instaló y ganó fuerza principalmente a través de las redes sociales. TikTok ayudó a que miles de personas recrearan una escena muy conocida o expresaran su deseo de recibir flores amarillas durante el Día de la Primavera.

Es por eso que el 21 de septiembre quedó asociado al llamado Día de las Flores Amarillas. Además del significado que tienen dentro de la ficción, el amarillo se relaciona con la paz, la armonía y la prosperidad. Esos sentidos también ayudaron a que el gesto pasara de la pantalla a la vida cotidiana.

Floricienta instaló la tradición de las flores amarillas

El origen más conocido de esta tradición está en Floricienta, la serie creada por Cris Morena en 2004 y protagonizada por Florencia Bertotti. La historia seguía a Florencia Santillán, una joven huérfana llena de alegría y sueños que trabajaba como niñera de los hermanos Fritzenwalden.

Floricienta instaló la tradición de regalar flores amarillas el 21 de septiembre

Floricienta instaló la tradición de regalar flores amarillas el 21 de septiembre

En la trama, las flores amarillas tenían un significado especial. Representaban uno de los deseos de la protagonista y se transformaron en un símbolo de amor y esperanza. Una de las escenas más recordadas muestra a Flor recibiendo cientos de flores amarillas de Franco, el hermano de Federico, en un intento por conquistarla.

La canción “Flores amarillas”, incluida en la banda sonora de la novela, también fue clave para instalar el gesto en la memoria de los fanáticos. En su videoclip, ambientado en los años 50, Flor soñaba con que Máximo, su gran amor en la segunda temporada, le regalara el ramo que tanto esperaba.

Con el paso de los años, la escena y la canción trascendieron la ficción. Las flores amarillas quedaron asociadas a la alegría, los buenos deseos, el amor y la esperanza. Así, una escena de Floricienta terminó convirtiéndose en una tradición que cada septiembre vuelve a aparecer en las redes y en las calles.