Por qué cada vez más personas envuelven la billetera en papel aluminio: ¿realmente funciona?
El papel aluminio para protegerse de robos de datos RFID es una práctica popular, pero los expertos señalan que no aborda las amenazas más frecuentes.
El papel aluminio se volvió un truco viral por su supuesta capacidad para proteger las tarjetas contra el robo de datos.
MDZLos trucos caseros para protegerse de estafas están cada vez más presentes en redes sociales. Uno de los más populares en el último tiempo consiste en envolver la billetera o las tarjetas con papel aluminio, una práctica que promete evitar el robo de datos bancarios. Pero, ¿realmente funciona este truco?.
La explicación detrás de este método está relacionada con la tecnología RFID (Identificación por Radiofrecuencia), presente en muchas tarjetas de crédito, débito y transporte que permiten realizar pagos sin contacto. A partir de esto surgió la creencia de que los delincuentes podrían utilizar lectores portátiles para captar la información de las tarjetas a corta distancia.
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¿Por qué usan papel aluminio?
El fundamento del truco es que el aluminio actúa como una barrera para las ondas de radio, dificultando que un lector RFID pueda comunicarse con la tarjeta. En teoría, envolver completamente la billetera o las tarjetas podría bloquear esa señal y evitar una lectura no autorizada.
Qué dicen los especialistas
Si bien el papel aluminio puede bloquear las señales de radiofrecuencia, los especialistas aclaran que este tipo de fraude no figura entre las estafas más frecuentes con tarjetas de crédito o débito. Por ese motivo, consideran que no es una medida de protección indispensable para la mayoría de las personas.
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En cambio, recomiendan prestar mayor atención a modalidades mucho más habituales, como el phishing, mediante el cual los delincuentes intentan obtener datos personales o bancarios a través de correos electrónicos, mensajes de texto o aplicaciones de mensajería que simulan ser entidades oficiales. Otra práctica común es el skimming, que consiste en copiar la información de la banda magnética de una tarjeta mediante dispositivos instalados de forma clandestina en cajeros automáticos o terminales de pago.
Por ello, los expertos aconsejan desconfiar de enlaces sospechosos, no compartir claves o códigos de verificación y revisar periódicamente los movimientos bancarios para detectar cualquier operación no autorizada.