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Plantas de exterior en invierno: tres cuidados clave para que no se marchiten con el frío

El frío, la humedad y la falta de sol son los principales enemigos de las plantas de exterior en invierno. Estos cuidados simples pueden marcar la diferencia.

Tres cambios básicos en el jardín para que las plantas sobrevivan el invierno. Foto: Shutterstock

Tres cambios básicos en el jardín para que las plantas sobrevivan el invierno. Foto: Shutterstock

El invierno es la época del año que más pone a prueba a las plantas de exterior. Las bajas temperaturas, las heladas y la reducción de las horas de luz pueden debilitar incluso a las especies más resistentes. La buena noticia es que con algunos cuidados simples y a tiempo, la mayoría de las plantas pueden atravesar el frío sin problemas.

Protegerlas del frío y las heladas

El primer cuidado es el más urgente cuando las temperaturas empiezan a bajar: proteger las plantas de las heladas. Las especies tropicales y subtropicales son las más vulnerables y pueden morir con una sola noche de temperatura bajo cero.

La solución más práctica es cubrirlas con tela de jardinería, también conocida como manta térmica o agrotela. Este material permite el paso del aire y la luz pero retiene el calor acumulado durante el día. También se puede usar arpillera o incluso bolsas de tela en casos de emergencia.

Ajustar el riego

Uno de los errores más comunes en invierno es seguir regando con la misma frecuencia que en verano. En esta época, las plantas ralentizan su metabolismo y necesitan mucha menos agua. El exceso de humedad en el sustrato durante el frío es una de las principales causas de pudrición de raíces. La regla general es regar solo cuando la tierra esté seca al tacto en los primeros centímetros.

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El foco debe estar puesto en el riego, el abono y en el cuidado ante las heladas. Foto: Gemini IA

El foco debe estar puesto en el riego, el abono y en el cuidado ante las heladas. Foto: Gemini IA

No abonar hasta que llegue la primavera

En invierno las plantas están en reposo y no tienen la capacidad de absorber los nutrientes del abono de la misma manera que en las épocas de crecimiento activo. Abonar en esta etapa no solo es inútil, sino que puede acumular sales en el sustrato y dañar las raíces. Lo mejor es suspender el abonado desde el otoño y retomarlo recién cuando las temperaturas comiencen a subir.