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Pizzetas perfectas: receta de verano casera, crujiente y lista para disfrutar

En verano, nada mejor que una receta de pizzetas caseras: rápidas, deliciosas y con ingredientes que podés personalizar a gusto.


Crujientes, sabrosas y fáciles de preparar, estas pizzetas caseras son la opción ideal para el verano, cuando apetecen comidas rápidas y frescas. Esta receta combina masa ligera con ingredientes simples y frescos, perfecta para almuerzos, meriendas o cenas informales. Además, es rendidora, económica y permite variar los toppings según tu gusto o lo que tengas en la heladera.

La masa para las pizzetas es muy sencilla

La receta de pizzetas caseras es ideal para el verano, ya que se disfrutan tibias o a temperatura ambiente.

Rinde: 8 pizzetas medianas

Ingredientes

  • 500 g de harina 0000.

  • 25 g de levadura fresca.

  • 1 cucharadita de sal.

  • 1 cucharadita de azúcar.

  • 250 ml de agua tibia.

  • 2 cucharadas de aceite de oliva.

  • 200 g de salsa de tomate.

  • 200 g de queso mozzarella rallado.

  • Toppings a gusto (jamón, morrón, aceitunas, tomates cherry, etc.).

Paso a paso ¡muy fácil!

1. Disolvé la levadura y el azúcar en el agua tibia y dejá reposar 10 minutos.

2. Mezclá la harina con la sal, hacé un hueco y agregá la levadura disuelta y el aceite.

3. Amasá hasta obtener una masa lisa y homogénea. Cubrí con un paño y dejá levar 1 hora.

4. Dividí la masa en 8 porciones y estiralas en forma de pizzetas sobre placas enmantecadas.

5. Untá la salsa de tomate sobre cada pizzeta y agregá el queso y los toppings elegidos.

6. Horneá a 200 °C durante 15-20 minutos, hasta que la masa esté dorada y el queso fundido.

7. Retirá del horno, dejá reposar unos minutos y serví caliente.

Una opcíon muy rendidora para sorprender

La receta de pizzetas caseras permite variar toppings según lo que tengas en la heladera, ¡cada versión es única!.

De la cocina a tu mesa

La masa de pizzeta permite crear infinitas combinaciones de toppings según la estación. Esta receta se conserva hasta 24 horas en heladera, guardada en recipiente cerrado; recalentala unos minutos antes de comer para recuperar su textura crujiente. ¡Cuando pruebes una, no podrás parar!.