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Pizza quattro formaggi: historia, ingredientes y preparación

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar una deliciosa pizza quattro formaggi con nuestra receta favorita e imbatible

La pizza quattro formaggi es una de las creaciones más deliciosas y apreciadas dentro de la gastronomía italiana. Su nombre, que significa literalmente “cuatro quesos”, hace referencia a la combinación de distintos tipos de queso que se funden sobre la base de una masa crujiente, ofreciendo una experiencia cremosa e intensa en cada bocado.

Aunque es un clásico de la cocina italiana, no se sabe con certeza en qué región nació. Se cree que proviene de la tradición de usar los quesos disponibles en cada zona. Fuente: Shutterstock

Este clásico de la cocina italiana tiene su origen en la tradición de aprovechar los quesos disponibles en cada región, combinando sabores suaves y fuertes para lograr un equilibrio perfecto. Aunque no existe una preparaciòn única, la versión más popular incluye mozzarella, gorgonzola, parmesano y provolone, cada uno aportando una textura y un matiz de sabor diferente. La mozzarella brinda cremosidad, el gorgonzola añade un toque picante y característico, el parmesano intensifica el umami y el provolone proporciona un sutil ahumado.

La pizza quattro formaggi es ideal para los amantes del queso y se disfruta sin necesidad de muchos acompañamientos, ya que su riqueza de sabores es suficiente para convertirla en una de las opciones más irresistibles del menú. Perfecta para compartir o para una cena especial, esta pizza es un homenaje a la calidad y versatilidad de los quesos italianos. ¿Vamos a la receta!

No hay una combinación fija de quesos, aunque los más comunes son mozzarella, gorgonzola, parmesano y provolone. Algunas versiones incluyen ricotta o fontina. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

Para la masa: 500 g de harina de trigo tipo 00 o harina de fuerza, 325 ml de agua tibia, 10 g de sal fina, 7 g de levadura seca o 20 g de levadura fresca, 10 ml de aceite de oliva virgen extra, 1 pizca de azúcar.

Para la salsa de tomate: 200 g de tomate triturado, 1 diente de ajo picado finamente, 1 cucharadita de orégano seco, 1 cucharadita de albahaca seca, 1 cucharadita de azúcar, sal y pimienta al gusto, 10 ml de aceite de oliva virgen extra.

Para la cobertura de quesos: 100 g de mozzarella fresca, cortada en rodajas o rallada, 80 g de gorgonzola, en trozos pequeños, 80 g de queso parmesano rallado, 80 g de queso provolone, en láminas o rallado, 1 pizca de pimienta negra molida, 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra.

 

Procedimiento

Prepara la masa

  1. En un bol grande, mezcla la harina con la sal.
  2. Disuelve la levadura en el agua tibia junto con el azúcar y deja reposar por 5 minutos hasta que empiece a espumar.
  3. Agrega la levadura activada a la harina y comienza a mezclar con una cuchara de madera o con las manos.
  4. Añade el aceite de oliva y sigue amasando hasta obtener una masa homogénea.
  5. Pasa la masa a una superficie enharinada y amásala durante unos 10 minutos hasta que esté elástica y suave.
  6. Forma una bola, colócala en un bol engrasado con un poco de aceite y cúbrela con un paño húmedo.
  7. Deja reposar en un lugar cálido durante 1 hora o hasta que doble su tamaño.

Prepara la salsa de tomate

  1. En una sartén, calienta el aceite de oliva y sofríe el ajo picado durante unos segundos sin que se queme.
  2. Añade el tomate triturado, el orégano, la albahaca, el azúcar, la sal y la pimienta.
  3. Cocina a fuego medio durante unos 10-15 minutos hasta que la salsa reduzca y tenga un sabor concentrado.
  4. Retira del fuego y deja enfriar.

Forma la pizza

  1. Precalienta el horno a 250°C (482°F) con calor arriba y abajo. Si tienes una piedra para pizza, colócala dentro del horno mientras se calienta.
  2. Enharina ligeramente una superficie de trabajo y extiende la masa con las manos o con un rodillo hasta obtener un diámetro de unos 30 cm.
  3. Coloca la masa sobre una bandeja para horno o una pala de pizza enharinada si usas piedra.

Monta la pizza

  1. Extiende una fina capa de la salsa de tomate sobre la base de la pizza, dejando un borde sin cubrir.
  2. Distribuye la mozzarella fresca de manera uniforme sobre la salsa.
  3. Agrega los trozos de gorgonzola, seguido del provolone y finalmente espolvorea el parmesano rallado.
  4. Añade una pizca de pimienta negra molida y rocía con un poco de aceite de oliva virgen extra.

Hornea

  1. Introduce la pizza en el horno precalentado y hornea durante 8-12 minutos, hasta que la masa esté dorada y crujiente y los quesos se hayan derretido por completo.
  2. Si usas piedra para pizza, desliza la pizza sobre la piedra caliente para lograr una cocción más uniforme y una base crujiente.
El queso gorgonzola es clave en esta pizza, ya que aporta un sabor fuerte y cremoso que contrasta con la suavidad de la mozzarella. Fuente: Shutterstock

Retira la pizza del horno y deja reposar un par de minutos. Puedes añadir unas hojas de albahaca fresca o un chorrito extra de aceite de oliva para darle un toque final.

Corta en porciones y sabore esta deliciosa pizza quattro formaggi con su combinación perfecta de quesos fundidos y masa crujiente.

Si te gusta un toque crujiente extra, espolvorea un poco de queso parmesano adicional en los bordes de la pizza antes de hornear. Acompaña la pizza con un vino blanco seco o una cerveza artesanal para realzar su sabor. ¡Y a disfrutar!  Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.