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Parrilla oxidada: dos métodos infalibles de limpieza para dejarla como nueva en tiempo récord en verano

El asado es un clásico del verano. Una limpieza sencilla la dejará como nueva con ingredientes como bicarbonato de sodio.


Con el uso y el paso del tiempo las parrillas suelen cubrirse de óxido. Eso es algo común, pero no significa que haya que desecharlas. Existe un método de limpieza con productos caseros que permiten eliminar la corrosión y garantizar una cocción segura.

Limpieza de la parrilla

Este método de limpieza es ideal para cuando el óxido está muy adherido. La clave está en debilitar la estructura de la suciedad antes de aplicar los productos. En primer lugar, se enciende la parrilla y se deja calentar unos minutos. El calor ayuda a quemar la suciedad y a aflojar las escamas de óxido.

Una vez que baja la temperatura se raspa con energía usando virulana o lana de acero o bien se puede usar un cepillo metálico. Luego se prepara una pasta con vinagre blanco y bicarbonato de sodio. Aplicar sobre el hierro y dejar actuar unos minutos y enjuagar.

El paso siguiente es llevar la parrilla al fuego para evaporar los rastros de agua y evitar que el óxido vuelva a aparecer de inmediato.

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Quedará como nuevo con esta limpieza.

Para una limpieza profunda también se pueden usar otros ingredientes que todos tienen en la cocina. Para eso se necesitarán 100 gramos de bicarbonato de sodio, una cucharada de sal fina y una cucharada de ácido cítrico y una cucharada de ácido cítrico o zumo de limón concentrado.

Al igual que el otro método, primero se calienta y se raspa la superficie. Luego se esparce la mezcla de polvos sobre el hierro húmedo. En tanto, la reacción entre el ácido y el bicarbonato de sodio desprenderá los restos más rebeldes. Luego de frotar bien, enjuagar y realizar un último quemado al fuego para sellar el material.

Al realizar este procedimiento de limpieza se prolongará la vida útil de la parrilla por más años.