No se hierve: la forma correcta de cocinar la remolacha para que no pierda nutrientes
¿Sabías que hervir la remolacha le quita gran parte de sus vitaminas? Te contamos el método ideal para disfrutar de todos sus beneficios nutricionales.
Hervidas pierden nutrientes. Fuente: IA Gemini.
La remolacha es un superalimento, una aliada para la salud cardiovascular, pero la técnica de cocción es importante porque define si se aprovechan o no los nutrientes.
Pocos saben que la preparación tradicional de la remolacha es la menos eficiente. El vegetal, conocido por su color explosivo y sus nutrientes cargado de hierro, fibra y antioxidantes, tiene un secreto: es sensible al agua.
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El consejo para una mejor nutrición
Al hervir las remolachas en una olla se genera un fenómeno de “lavado” nutricional. Cuando entra en contacto con el líquido gran parte de las vitaminas se filtran fuera de la hortaliza. El resultado es el agua de color intenso donde quedan los nutrientes y un vegetal con menos sabor, textura acuosa y color debilitado.
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Para maximizar el potencial de la remolacha en la cocina los expertos en nutrición recomiendan “encerrar” las propiedades del vegetal: se pueden asar al horno porque los azúcares naturales se concentran y los jugos quedan atrapados. Se lavan sin pelar, se envuelven en papel aluminio y se dejan al menos una hora a 180 grados.
Otra alternativa es cocinarlas al vapor. Este método es ideal para los que buscan rapidez sin sacrificar la salud. Al usar la vaporera o un colador sobre agua hirviendo se reduce la pérdida de vitaminas termosensibles. El tiempo estimado es de media hora aproximadamente.
Más allá de su versatilidad, la remolacha se destaca por su capacidad para mejorar la circulación sanguínea y aportar una dosis extra de resistencia física. Mantener su cáscara durante cualquiera de estos procesos de cocción es el truco final para asegurar que este vegetal llegue a la mesa con el 100% de su valor biológico.



