¿Sirve o daña? la verdad sobre el bicarbonato en la piel que pocos saben
El secreto del bicarbonato en la piel que casi nadie conoce. Bicarbonato en la cara: el error que miles cometen a diario.
Cuida la piel.
El bicarbonato de sodio está en casi todas las casas y muchos lo usan sobre la piel. Promete limpiar, aclarar y quitar imperfecciones. Pero no todo es tan seguro como parece. Antes de aplicarlo en el rostro o el cuerpo, conviene entender qué hace y por qué genera dudas entre especialistas.
Bicarbonato en la piel
El bicarbonato de sodio se volvió popular por su bajo costo y fácil acceso. Su textura granulada ayuda a remover células muertas. Por eso se lo usa en codos, rodillas o axilas. En esas zonas, algunas personas ven mejoras en el tono y en la suavidad tras pocas aplicaciones.
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En el rostro, el objetivo es limpiar poros. También se lo asocia con menos puntos negros. Esto se debe a su efecto sobre bacterias. Sin embargo, la piel de la cara es más sensible. Ahí es donde empiezan los problemas si no se usa con cuidado.
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El dato que preocupa está en el pH. La piel sana tiene un pH entre 4.5 y 5.5. El bicarbonato ronda un pH de 9. Esta diferencia rompe el equilibrio natural. Cuando eso pasa, la piel pierde su barrera y queda expuesta a irritación, sequedad y brotes.
Expertos advierten que el uso frecuente daña más de lo que ayuda. Un estudio citado por portales de salud indica que alterar el pH favorece infecciones y sensibilidad. Por eso se insiste en limitar su uso y evitarlo en pieles reactivas o con acné activo.
Si aun así decides probarlo, hay una forma básica. Mezcla tres cucharadas de bicarbonato con media taza de agua. Forma una pasta suave. Aplica con movimientos circulares, sin presión. Evita ojos y labios. Luego enjuaga y usa hidratante.



