No se hierve: cómo cocinar espinacas sin perder sus vitaminas
Los expertos en nutrición proponen dos métodos clave para cocinar la espinaca y que no pierda sus nutrientes.
El error que todos cometen. Fuente: IA Gemini.
Por su densidad nutricional, la espinaca es considerada un “superalimento”. Sin embargo, la forma en que se prepara habitualmente puede anular sus beneficios. El error más común es hervirla porque gran parte de sus vitaminas hidrosolubles y minerales terminan desechados en la bacha junto con el agua de cocción.
Para poder aprovechar su potencial los especialistas en nutrición sugieren abandonar el hervor tradicional y optar por métodos de cocción corta y en seco o al vapor.
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Cómo cocinar la espinaca
Para que la espinaca mantenga su color verde con su carga de hierro y ácido fólico hay dos alternativas muy recomendadas. Una es cocinar al vapor, la opción más saludable. Es un método que evita el contacto directo con el agua protegiendo así la estructura vegetal.
En este caso se colocan las hojas en una vaporera o colador sobre una base mínima de agua hirviendo. Tapar y cocinar apenas dos o tres minutos. Retirar cuando las hojas se ablanden ligeramente y que no pierdan su forma.
La segunda alternativa para cocinar la espinaca es usando material saludable grasa. Calentar en una sartén con un hilo de aceite de oliva, añadir el vegetal y distribuir. Cocinar a fuego lento entre dos y cuatro minutos moviéndola constantemente.
Cuanto más corto sea el tiempo de exposición al calor, mayor será el valor nutricional. Para potenciar se puede añadir un chorrito de jugo de limón al final, eso permite que la vitamina C ayude al cuerpo a absorber mejor el hierro vegetal.