Milagro en el Chaco: confirman el nacimiento de un nuevo yaguareté en libertad
El registro de una cría nacida en estado salvaje marca un punto de inflexión para la biodiversidad del Chaco y consolida un proyecto de restauración ambiental.
El Chaco es testigo de este nacimiento que es muy importante para la fauna argentina.
Rewilding ArgentinaLa naturaleza tiene formas asombrosas de manifestar su resiliencia cuando se le brinda una mínima oportunidad. En el corazón de la provincia de Chaco, el Parque Nacional El Impenetrable acaba de ser escenario de un acontecimiento que emociona a científicos y baqueanos por igual.
Tras años de silencio y registros nulos, se confirmó la presencia de un segundo cachorro de yaguareté nacido íntegramente en libertad. Este hallazgo no es un hecho aislado, sino la prueba fehaciente de que el depredador máximo del ecosistema está reclamando su lugar en un territorio donde su linaje parecía destinado al olvido.
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La noticia llega tras un minucioso análisis de imágenes obtenidas mediante dispositivos de monitoreo remoto. Inicialmente, los expertos creyeron que se trataba del mismo ejemplar avistado meses atrás, pero un detalle anatómico cambió el rumbo de la investigación. Un juvenil captado recientemente luce su cola intacta, a diferencia de otro cachorro visto a orillas del río Bermejo que carecía de gran parte de este apéndice. Esta distinción física permitió concluir que, en realidad, son al menos dos las crías que hoy recorren el monte chaqueño, abriendo una ventana de optimismo para la especie.
El regreso de un gigante tras décadas de ausencia
Para entender la magnitud de este suceso, hay que remontarse a la década de los noventa, época del último registro confirmado de una hembra con cría en esta zona. Durante treinta años, el yaguareté en el Chaco argentino fue apenas un fantasma. La situación cambió radicalmente a partir de 2019, cuando un ejemplar macho llamado Qaramta fue detectado en el área protegida. Su aparición impulsó una alianza estratégica entre Rewilding Argentina, Parques Nacionales y el gobierno provincial para intentar lo que muchos consideraban imposible: reconstruir la población desde cero.
El proceso requirió la creación de un centro de reintroducción especializado dentro de las 128.000 hectáreas del parque. Allí, hembras criadas en cautiverio fueron preparadas para su liberación, con el objetivo de que pudieran encontrarse con machos silvestres. El éxito de esta estrategia es lo que hoy vemos reflejado en estos nacimientos. El monte, antes silencioso, ahora alberga una dinámica reproductiva natural que promete devolverle al Chaco su equilibrio ecológico perdido.
Un hallazgo que sorprendió a los investigadores
El descubrimiento se gestó entre la observación directa y la tecnología. En julio de 2025, guías locales lograron fotografiar a una hembra llamada Nalá junto a su pequeño hijo mientras bebían agua. Poco después, otros avistamientos reportaron un cachorro con la cola "cortita", lo que generó confusión. No fue hasta que las cámaras trampa mostraron a un yaguareté juvenil con su cola completa que las piezas del rompecabezas encajaron. El ejemplar de cola corta pertenecería a otra madre, Keraná, lo que ratifica que hay múltiples hembras reproduciéndose exitosamente en la región.
Estos registros son la mejor recompensa para los técnicos y pobladores locales que trabajan día a día en el campo. El crecimiento del turismo de naturaleza en la zona está directamente ligado a la salud del ecosistema; mientras más rica sea la biodiversidad, más oportunidades surgen para las comunidades vecinas. Sin embargo, este renacer convive con una sombra persistente. La fragilidad de la especie sigue siendo extrema ante amenazas externas, lo que obliga a las autoridades a no bajar la guardia.
La lucha contra la impunidad en el monte
Pese a la alegría por los nuevos integrantes de la familia yaguareté, la conservación enfrenta desafíos legales complejos. Hace tiempo que el collar satelital de una hembra liberada dejó de emitir señal desde el lecho de un río, sugiriendo un final violento a manos de cazadores. Aunque existen recompensas millonarias y causas judiciales abiertas, los responsables aún no han sido identificados. Este contraste entre la vida que brota y la persecución humana subraya la necesidad de leyes más severas y un control más estricto.
El futuro del mayor felino de América en Argentina depende de este frágil equilibrio. Por un lado, la ciencia y la pasión baqueana están logrando hitos históricos que devuelven la esperanza. La cultura del furtivismo todavía amenaza con truncar estos avances. Mientras el monte chaqueño recupera sus sonidos ancestrales y sus depredadores tope, la sociedad se enfrenta al reto de proteger este patrimonio natural que, tras mucho esfuerzo, está volviendo a nacer frente a nuestros ojos.


