Presenta:

Ni océanos ni tormentas: la ruta aérea más turbulenta del mundo está en Sudamérica

Un relevamiento internacional posicionó la ruta aérea entre Chile y Argentina como el itinerario con mayor índice de inestabilidad atmosférica.

Esta ruta aérea hace estremecer hasta al viajero más experimentado.

Esta ruta aérea hace estremecer hasta al viajero más experimentado.

Alf Ponce Mercado / MDZ

Para millones de personas, subirse a un avión implica una mezcla de emoción por el viaje y cierta ansiedad ante lo desconocido. Si bien la aviación comercial es el medio de transporte más seguro que existe, hay una ruta aérea que tensa los nervios incluso del viajero más experimentado.

El despegue y el aterrizaje suelen llevarse gran parte de la atención, pero son las turbulencias las que realmente incomodan a los pasajeros. Esos movimientos repentinos, que obligan a abrocharse el cinturón y suspender el servicio de a bordo, son parte natural de volar. Sin embargo, no todos los cielos son iguales. Un reciente estudio global ha puesto la lupa sobre cuáles son los corredores aéreos donde estas sacudidas son más frecuentes e intensas, y el resultado ha sorprendido al ubicar el epicentro en Sudamérica.

Lejos de las grandes travesías transoceánicas o de las rutas que atraviesan las zonas de tifones en Asia, el trayecto más turbulento del mundo se encuentra uniendo dos ciudades vecinas. Según el análisis, que procesó datos de más de 10.000 vuelos y examinó las condiciones de 550 aeropuertos, la ruta que conecta Santiago de Chile con la ciudad argentina de Mendoza se lleva el primer puesto. Lo curioso es que se trata de un viaje extremadamente corto, de apenas 196 kilómetros en línea recta, que suele completarse en menos de una hora de reloj.

La muralla de piedra que lo cambia todo

El informe es contundente al asignar a este trayecto un índice de turbulencia media de 22,9, una cifra que supera a cualquier otra conexión analizada. Para entender por qué ocurre esto en un viaje tan breve, hay que mirar por la ventanilla. La respuesta no está en el avión, sino en la geografía. Este vuelo tiene la particularidad de atravesar la Cordillera de los Andes, una de las cadenas montañosas más altas y macizas del planeta.

las-rutas-con-mas-turbulencias-del-OHAR37Y7YVB7RG5X2AVHL7JXZU

No es un cruce cualquiera. En esta latitud, los picos alcanzan alturas formidables, creando una barrera física impresionante para las corrientes de aire. Cuando los vientos que provienen del Océano Pacífico chocan contra estas paredes de roca, se ven obligados a ascender bruscamente. Al pasar hacia el lado argentino, el aire desciende generando lo que en aeronáutica se conoce como "ondas de montaña". Este fenómeno crea movimientos verticales de aire invisibles pero potentes, que son los responsables de que el avión se mueva como una hoja en el viento.

Un cóctel atmosférico complejo en la ruta aérea

Además de la orografía, hay otros ingredientes que se suman a esta receta de inestabilidad. La región de cuyo y la zona central de Chile presentan condiciones térmicas muy particulares. El choque entre las corrientes de aire frío que bajan de la montaña y las masas de aire caliente que suben desde los valles genera una fricción constante en la atmósfera.

A esto se le suman los cambios bruscos de presión barométrica. El avión debe ascender rápidamente para superar la altura de seguridad de la cordillera y descender casi de inmediato para aterrizar en Mendoza o Santiago, dependiendo del sentido del viaje. Esta maniobra, sumada a las corrientes de chorro o "jet streams" que suelen circular a gran altura en esta zona, configura el escenario perfecto para que la señal de "abróchese el cinturón" permanezca encendida durante gran parte del vuelo.

Incomodidad no es sinónimo de peligro

A pesar de que liderar este ranking puede sonar intimidante para quien tiene pasaje comprado, los expertos en aviación llaman a la calma. Que una ruta sea turbulenta no significa que sea insegura. Los pilotos que operan este cruce están, quizás, entre los más entrenados para lidiar con estas condiciones. Conocen cada rincón de la cordillera y saben anticipar dónde estarán los "baches" de aire.

Las aeronaves modernas están diseñadas estructuralmente para soportar fuerzas inmensamente superiores a las que puede provocar cualquier turbulencia en esta ruta. Las alas son flexibles y están hechas para absorber estos impactos. Por lo tanto, aunque el café pueda derramarse o el estómago se sienta un poco revuelto al cruzar las cumbres nevadas, la seguridad del vuelo no está comprometida. Es, simplemente, el precio a pagar por disfrutar de una de las vistas aéreas más espectaculares del mundo: la inmensidad de los Andes nevados bajo nuestros pies.