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Método para obtener una idea rentable

Al momento de emprender necesitamos ciertas pautas para orientar nuestro proyecto. Aquí te las contamos.

La capacidad de emprender está directamente ligada al margen de audacia. Toda nueva empresa, más allá de la magnitud que posea, implica un riesgo pero éste puede acotarse en base a ciertas pautas que pueden guiar el proyecto. Si bien no existen las certezas ni en el mundo financiero ni en tantos otros órdenes de la vida, es preciso contar con ciertas herramientas que nos permitan alumbrar una idea y luego volverla rentable.

El perfil de los inversionistas puede catalogarse entre conservadores, austeros, moderados, audaces, de riesgo, aventureros, entre otras definiciones. Y todas estas personas están marcadas por haber apostado por una idea, ya sea propia o de otro, a la que vieron como una posible plataforma para multiplicar dinero. Precisamente esa idea es el eslabón inicial de todo y por todos los medios debemos procurar que no se vuelva un eslabón perdido.

Existe un proceso que nos permite llegar a una buena idea que podemos volver luego rentable. En el medio surgirán tantas otras que será mejor desechar, luego de un cotejo entre posibilidades, proyección y realización. No se trata de lograr de una sola vez la mejor idea rentable, sino que luego de un proceso de depuración que incluye observar escenarios posibles, demanda y mercado, podremos entender cuál es la idea más apropiada.

Solo luego de reunir varias ideas podremos detectar por cual vale la pena apostar

Pasos para lograr una buena idea

Lo primero es ponernos en el lugar del otro y lograr identificar una necesidad que está siendo satisfecha a medias, o directamente ignorada. Generalmente un discurso teñido de cierto derrotismo sostiene que ya está todo dicho en materia de oferta y demanda, pero siempre hay alguna hendija que puede permitirnos desarrollar una innovadora empresa. Allí nos conectaremos plenamente con nuestra capacidad de emprender.

Por esto debemos pensar en un bosquejo de esa necesidad que se corresponde con un público cliente definido.  Si logramos identificar un segmento de cliente atractivo relacionado con nuestras ideas de negocio, allí empezaremos a ver la posible proyección y será más fácil gestionar la idea con posibles inversionistas.

Una vez descubierto este público objetivo empezaremos a detectar la serie de necesidades y problemas que tiene para los cuales nosotros queremos ofrecerle una solución. Según los especialistas, lo que buscamos en esta fase son problemas. Qué problemas creemos que tiene nuestro segmento de cliente. Es en este momento que deben emerger un conjunto de ideas para quedarnos solo con las mejores y luego hacer ensayos y testeos.

Una vez que pudimos materializar la imagen de ese grupo de clientes objetivo y luego de haber entendido qué clase de problemas necesita resolver, lo que hacemos es encontrar soluciones que satisfagan a esos clientes. Y aquí replicamos el método anterior de concebir varias soluciones para luego quedarnos con la más consistente. Es en esta fase que  podés identificar el posible negocio: a partir de las listas que has creado, pues, en algún momento todos los puntos se empiezan a conectar y quizás ya puedas identificar el sector o la idea a la cual desearías dedicarte. Este cuadro te permitirá una propuesta más sólida a los inversionistas.

Una buena idea de negocia debe satisfacer una necesidad

Cualquier empresa, no importa que tan grande o pequeña sea, debe tener en cuenta las diferentes áreas expuestas a perjuicio y saber actuar. Los riesgos más comunes a considerar pueden ir desde factores psicológicos (como el miedo o el estrés) hasta materiales. Por esto es importante enumerar tus habilidades antes de continuar con la idea. Esto también puede ayudarte a identificar en qué te te irá mejor y hacia dónde debes dirigir tu meta.

Lo más importante en todo este proceso es tener realismo esto significa que tu idea debe ser viable, es decir, que se pueda poner en práctica a partir de los conocimientos que ya posees en el área, y que además puedas empezar a ejecutar, incluso con un presupuesto que no sea tan generoso.