Los riesgos que advierten los expertos de usar mal el vinagre en el cabello
A pesar de su popularidad, el vinagre como remedio capilar puede causar quemaduras y sensibilidad si no se diluye adecuadamente, según indican especialistas.
Lo que hay que tener en cuenta.
El uso de vinagre como tratamiento capilar casero está ganando terreno. Sin embargo, detrás de este truco natural se esconden ciertos riesgos. Dermatólogos y estilistas profesionales advierten que su alta acidez puede convertirse en un arma de doble filo.
Advertencias sobre el uso del vinagre
Para aprovechar sus propiedades de forma segura, los especialistas señalan algunas reglas que no se deben pasar por alto. Nunca se debe usar el vinagre puro en la cabeza. Por su bajo pH, el contacto directo con la piel puede provocar quemaduras superficiales, enrojecimiento o hipersensibilidad. Se aconseja diluir previamente: la proporción ideal es mezclar una medida de vinagre por cada dos de agua.
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Además, no todas las variedades de vinagre logran el mismo efecto, por lo que su elección depende de las necesidades de cada melena. El vinagre de manzana es la opción más noble y recomendada por los estilistas. Su acidez es más compatible con el pH natural del cuero cabelludo y aporta potasio y minerales, volviéndolo ideal para cabellos secos, con rulos o castigados.
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Mientras que el vinagre blanco tiene un problema y es que su uso queda estrictamente limitado a cabellos con tendencia muy grasa o aquellos que necesitan una limpieza profunda debido a la saturación de geles, cremas de peinar u otros cosméticos.
El método correcto consiste en utilizar la mezcla como un enjuague final, es decir, después de haber usado el shampoo habitual. Se debe esparcir el líquido de forma homogénea realizando masajes muy suaves, evitando friccionar el cuero cabelludo con brusquedad. El secreto está en no dejarlo actuar más de 3 a 5 minutos.
Los tricólogos (especialistas en salud capilar) coinciden en que no debe ser un paso de la rutina de lavado diaria. Su uso frecuente barre los aceites naturales del pelo, lo que puede derivar en un efecto rebote de sequedad o brotes de picazón, especialmente en pieles con tendencia a la descamación.