Los mejores ejercicios para dormir más y mejor
Dormir bien no empieza cuando apagas la luz. Empieza horas antes, con lo que haces con el cuerpo durante el día.
Los estiramientos ayudan al sueño profundo. Foto: Archivo
El insomnio no siempre es un problema de la noche. Muchas veces es un problema del día. El cuerpo construye la necesidad de dormir a lo largo de las horas, a través del movimiento, la luz y el gasto físico. Sin eso, el cerebro llega a la noche en modo activado y el sueño no aparece. Estos tres ejercicios te ayudan.
Los 3 ejercicios que regulan el sueño y por qué funcionan
Caminar con luz natural: el ejercicio más simple y más poderoso. Cuando se camina, los músculos gastan energía y el cerebro acumula una sustancia llamada adenosina. Cuanto más adenosina se acumula durante el día, más fuerte es la presión de sueño al llegar la noche. Hacerlo al aire libre potencia el efecto: la luz natural entra por los ojos y le indica al cerebro cuándo producir melatonina, la hormona que inicia el sueño. Veinte minutos de caminata diaria ya marcan diferencia.
Entrenamiento de fuerza: el que trabaja mientras se duerme. Cuando se activan grandes grupos musculares, el cuerpo genera procesos de reparación que ocurren durante el sueño profundo. Ese trabajo biológico aumenta la necesidad de descanso real. No hace falta ir al gimnasio: sentadillas, planchas y ejercicios con el peso del cuerpo activan el mismo mecanismo. Tres veces por semana es suficiente para notar el cambio en la calidad del sueño.
Estiramiento nocturno: el que baja el nivel de alerta. Estirar los músculos antes de acostarse libera la tensión acumulada en el cuerpo durante el día. Cuando los músculos se relajan, el sistema nervioso baja el nivel de alerta y el cerebro deja de funcionar como si todavía fuera de día. Diez minutos de estiramiento suave, sin pantallas y con respiración lenta.



