Lo que Netflix no te contó sobre Freud y su historia real
La serie de Netflix sobre Freud que engañó a todos. Qué es real y qué es ficción en estos ocho capítulos.
Ficción y no en Freud.
No es lo que parece. La serie Freud en Netflix atrapó a miles por su tono oscuro y misterio. Pero detrás hay algo más: mezcla hechos reales con ficción sin aviso. El resultado confunde y deja una imagen distorsionada del verdadero Sigmund Freud y su trabajo.
Freud en Netflix
La serie se sitúa en 1886, cuando Freud daba sus primeros pasos en Viena. Ese dato es real, pero gran parte del contenido está alterado. El guion lo muestra resolviendo crímenes con su mente, algo que nunca ocurrió en la vida real. Freud jamás participó en investigaciones policiales, aunque sí era un lector apasionado de historias de detectives.
-
Te puede interesar
Terror distinto: la serie noruega de Netflix que no es para todos
Uno de los puntos más llamativos es su relación con la cocaína. Freud sí la consumió y la defendió en su juventud. En 1884 publicó un texto donde destacaba sus efectos físicos y psicológicos. Con el tiempo, reconoció el daño que causaba. La serie acierta en este aspecto, aunque exagera su impacto para generar más tensión en la historia.
-
Te puede interesar
El hijo de Pablo Escobar rompe el silencio sobre el clásico de Los Redondos
También aparecen sesiones oscuras y escenas de espiritismo que no tienen base histórica. No hay pruebas de que Freud haya participado en ese tipo de prácticas. Es un recurso narrativo para aumentar el misterio. Lo mismo ocurre con algunos personajes, como Fleur Salomé, inspirada en Lou Andreas-Salomé, pero ubicada en un momento que no coincide con la realidad.
Otro punto real es el uso de la hipnosis. Freud la utilizó en sus inicios, influido por Josef Breuer, con quien trabajó casos como el de Anna O. Sin embargo, abandonó esa técnica y desarrolló la “asociación libre”, base del psicoanálisis. La serie menciona esto, pero no lo explica con claridad, lo que genera más confusión.
El propio director, Marvin Kren, dejó claro que no buscaba fidelidad histórica. Su objetivo era atraer a un público joven con una historia intensa. Lo logró, pero el precio fue alterar hechos reales y crear una versión de Freud más cercana a la ficción que a la historia.