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Lengua de suegra: porqué los jardineros recomiendan agregarle azúcar

Aunque circula como fertilizante casero, no hay pruebas sólidas de que beneficie a la lengua de suegra y su aplicación puede causar problemas.


Una cucharadita de azúcar sobre la tierra parece un gesto inocente. En las redes sociales, el método se presenta como un impulso económico para la lengua de suegra. Sin embargo, cuando se revisa cómo se alimentan las plantas y qué necesita esta especie, la promesa pierde fuerza y aparecen riesgos que conviene conocer.

El consejo sostiene que el azúcar estimula los microorganismos del sustrato y favorece la liberación de nutrientes. También promete hojas más firmes, brillantes y saludables. Sin embargo, esos efectos proceden principalmente de experiencias personales y no existe evidencia científica específica que demuestre que aplicar azúcar mejore el crecimiento de la lengua de suegra.

¿El azúcar funciona como fertilizante para las plantas?

La respuesta corta es no. Las plantas producen sus propios azúcares mediante la fotosíntesis, proceso en el que utilizan luz, agua y dióxido de carbono. Los fertilizantes cumplen otra función: aportan nutrientes minerales como nitrógeno, fósforo y potasio. Por ese motivo, el azúcar de mesa no puede considerarse un reemplazo de esos productos, según explica la Universidad de Florida.

Es cierto que la sacarosa puede convertirse en una fuente de carbono para algunos microorganismos del suelo. El problema es que su efecto no es selectivo: no alimenta solamente a los organismos beneficiosos. También puede alterar el equilibrio microbiano, favorecer la proliferación de hongos o bacterias y atraer insectos.

Además, una concentración elevada alrededor de las raíces puede interferir con la absorción de agua. Las investigaciones disponibles tampoco permiten afirmar que esta práctica mejore el desarrollo vegetal. Ensayos recopilados por la Universidad de Nebraska-Lincoln no encontraron aumentos significativos de rendimiento al aplicar azúcar en cultivos de maíz y soja. Esos resultados no corresponden a sansevierias, pero tampoco respaldan la idea de utilizarla como fertilizante doméstico.

Los cuidados que necesita la lengua de suegra

Conocida durante años como Sansevieria trifasciata y reclasificada como Dracaena trifasciata, esta planta almacena agua en sus hojas carnosas y puede soportar períodos de sequía. También tolera ambientes con poca luz, aunque suele crecer mejor en lugares luminosos sin una exposición prolongada al sol intenso.

Su resistencia explica por qué se convirtió en una de las especies de interior más elegidas. Sin embargo, eso no significa que sea indestructible: el exceso de riego representa uno de sus principales problemas. La Royal Horticultural Society recomienda utilizar un sustrato con buen drenaje y evitar que permanezca húmedo durante demasiado tiempo.

Qué hacer si la planta pierde fuerza

Antes de recurrir a una preparación casera, conviene observar las condiciones de cultivo. Las hojas amarillas o blandas pueden indicar demasiada agua, mientras que un crecimiento lento también puede relacionarse con falta de luz, bajas temperaturas o escasez de nutrientes.

La maceta debe contar con orificios de drenaje y el sustrato necesita secarse parcialmente entre riegos. Si hace falta fertilizar, lo recomendable es elegir un producto equilibrado para plantas de interior, respetar la dosis del fabricante y aplicarlo durante la etapa de crecimiento. En definitiva, colocar azúcar en la lengua de suegra no ofrece un beneficio demostrado. Un riego controlado, buena iluminación y una tierra aireada continúan siendo medidas más seguras para mantenerla saludable.