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Las 3 plantas que transforman el living y combinan con una decoración minimalista

Maranta, coleus y zamioculca Raven aportan color, textura y contraste al living. Dónde ubicarlas y cómo cuidarlas para mantenerlas sanas y vistosas todo el año.


Un living puede cambiar por completo con una sola planta bien elegida. No hace falta llenar cada rincón ni acumular macetas: el color de las hojas, la forma del follaje y una ubicación acertada alcanzan para sumar identidad, suavizar las líneas del mobiliario y sostener una estética minimalista.

Entre las especies que mejor cumplen esa función aparecen la maranta, el coleus y la zamioculca Raven. Las tres tienen una presencia marcada, pero ofrecen efectos diferentes: dibujos delicados, combinaciones intensas o un verde tan oscuro que parece negro. Antes de elegir, conviene observar cuánta luz recibe el ambiente, el espacio disponible y el tiempo que se puede dedicar al riego. Ese diagnóstico sencillo evita ubicar una planta atractiva en un lugar donde perderá color o crecerá con dificultad.

Maranta: hojas dibujadas y movimiento natural

La maranta funciona especialmente bien sobre una mesa auxiliar, una biblioteca baja o un mueble próximo a una ventana. Sus hojas ovaladas combinan distintos verdes, nervaduras rojizas y un reverso que puede acercarse al bordó. Además, se levantan durante la noche, un movimiento natural que le dio el nombre popular de planta de la oración.

Necesita luz brillante pero indirecta, ya que el sol fuerte puede decolorar o quemar el follaje. Durante los meses cálidos, el sustrato debe conservar una humedad pareja, sin quedar encharcado. También agradece ambientes húmedos y protegidos de corrientes frías. Un recipiente bajo permite acompañar su crecimiento horizontal.

Coleus: el acento de color del ambiente

El coleus es la alternativa más expresiva de las tres. Según la variedad, sus hojas mezclan rosa, rojo, amarillo, verde, cobre o púrpura y pueden convertirse en el único acento de color de un ambiente neutro. Dentro de casa requiere buena luminosidad para conservar esos tonos, aunque el sol directo intenso puede marchitar algunas variedades.

Un sitio cercano a la ventana, filtrado por una cortina liviana, suele resultar adecuado. Prefiere un sustrato suelto, fértil y con buen drenaje, mantenido ligeramente húmedo. Si los tallos se alargan demasiado, cortar las puntas estimula una forma más compacta y tupida. También puede multiplicarse con facilidad mediante esquejes.

Zamioculca Raven: contraste y pocos cuidados

La zamioculca Raven aporta una imagen más sobria. Sus brotes aparecen en verde lima y se oscurecen con el tiempo hasta adquirir un tono púrpura casi negro, ideal para contrastar con paredes claras, madera o macetas de cemento. Tolera sectores con poca iluminación, pero desarrolla mejor su color y estructura con luz indirecta brillante. Sus rizomas y pecíolos almacenan agua, por lo que necesita menos riego que la maranta o el coleus. La tierra debe secarse antes de volver a regar; el exceso de humedad puede pudrir las raíces. Es una especie resistente y de crecimiento lento. Debe mantenerse fuera del alcance de perros, gatos y niños pequeños por su toxicidad.

Para conservar una estética minimalista, la clave está en definir un punto focal. Una maranta puede aportar detalle sobre un mueble; el coleus, color junto a una ventana; y la Raven, altura y contraste en el piso. No es necesario colocarlas juntas. Macetas de cerámica, piedra o tonos neutros ayudan a ordenar la composición y dejan que el follaje concentre la atención. Más allá del diseño, todos los recipientes deben contar con orificios de drenaje. También conviene rotarlos cada pocas semanas para que el crecimiento sea equilibrado y revisar las hojas en busca de arañuela, cochinilla o mosca blanca.