La ruta patagónica de Argentina que pocos conocen pero que te enamora
Esta ruta escénica en Santa Cruz atraviesa paisajes extremos entre la cordillera y la estepa, con miradores únicos y uno de los caminos más impactantes del sur.
La ruta recorre uno de los paisajes más altos y cordilleranos de Santa Cruz.
ShutterstockEn esta ruta del sur argentino, el paisaje no se repite. A cada tramo cambia el color, la altura y la forma del terreno, como si la Patagonia se mostrara en capas mientras el camino avanza.
Se trata de una de las rutas más cordilleranas de la Patagonia Austral y también una de las más altas de la provincia de Santa Cruz. A lo largo del recorrido, la ruta permite ver cómo se cruzan dos mundos: los Andes y la estepa, en una transición que no es gradual, sino marcada y constante.
El camino une Los Antiguos, a orillas del lago Buenos Aires, con Lago Posadas, atravesando un territorio donde predominan los campos basálticos, los miradores naturales y los nacimientos de ríos. En esta ruta, cada parada funciona como un punto de observación distinto, con cascadas, cerros y confluencias que aparecen sin previo aviso.
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Uno de los momentos más impactantes del recorrido llega en el Paso El Portezuelo, a 1520 metros de altura. Desde ese punto, la ruta ofrece vistas abiertas hacia dos de las cumbres más imponentes de la región: el monte San Lorenzo, el más alto de Santa Cruz, y el monte Zeballos, que se convierte en protagonista permanente del trayecto.
Una ruta, varias paradas
El viaje también está atravesado por la fauna patagónica. Guanacos, choiques y zorros acompañan el recorrido y refuerzan esa sensación de estar en un territorio poco intervenido, donde la ruta no domina el paisaje, sino que se adapta a él.
El tramo final conduce hacia Lago Posadas, un pequeño poblado ubicado entre los lagos Posadas y Pueyrredón. Allí, el Arco de Piedra aparece como una de las postales más reconocidas del noroeste santacruceño, cerrando una ruta que combina altura, aislamiento y una geografía poco habitual incluso dentro de la Patagonia.
Son 152 kilómetros de ripio que se pueden recorrer principalmente entre diciembre y abril, cuando las condiciones climáticas permiten transitar sin inconvenientes. Más que un traslado, esta ruta funciona como una experiencia en sí misma, ideal para quienes buscan caminos menos transitados y paisajes que todavía conservan su estado más puro.